Vacilante

¿Te han pasado períodos de tiempo cuando sabías lo que Dios quería que hicieras pero temías obedecerlo por las circunstancias que te rodeaban? Tengo un amigo que tiene problemas con su matrimonio. Sabe del consejo que ha recibido y de la Palabra de Dios que el divorcio es incorrecto y que en su situación no es una opción. Pero la esposa lo maltrata y está cansado de tratar de corregir los problemas. Vacila en aplicar el consejo que recibe. Dice que es la hora de cuidarse a sí mismo y que está libre de hacer lo que quiere. Por eso, entabló un pleito de divorcio y compró un coche nuevo pensando que con esto terminarían los problemas.

El rey Sedequías era un líder débil de Judá. Después de siglos de rebelión, Dios dirigió a Nabucodonosor y el ejército de Babilonia de atacar esa gente rebelde.Durante este período, ministraba el profeta Jeremías. Sedequías le llamba a Jeremías para oír la Palabra de Dios. Fielmente, Jeremías le decía la voluntad y el plan de Dios. Por fin en Jeremías 38:15, “Jeremías dijo a Sedequías: Si te lo declarare, ¿no es verdad que me matarás? y si te diere consejo, no me escucharás.”

Solamente lo que tenía que hacer el rey era seguir las instrucciones de Dios de rendir. Pero entonces vaciló dos años y medio mientras Jerusalén se quedó bajo un cerco. Aprendemos en versículo 19 del capítulo 38 la fuente de la desobediencia de Sedequías. “Tengo temor de los judíos que se han pasado a los caldeos, no sea que me entrguen en sus manos y me escarnezcan.” A pesar del hecho que le aseguró la protección de Dios, vaciló. Por fin, huyó y lo capturaron. En Ribla en tierra de Hamat, Nabucodonosor le sentenció. Degolló a los hijos de Sedequías en presencia de éste y después sacó los ojos del rey Sedequías y le aprisionó con grillos para llevarle a Babilonia. Se realizó la pesadilla peor de un rey vacilante.

Hay un dicho que dice si se vacila, se pierde. ¿Por qué vacilamos y no hacemos lo que Dios nos pide?  Tal vez es el temor que Dios no puede cumplir sus promesas o el que no vamos a recibir lo que queremos si hacemos Su voluntad. Esto muestra un error en comprender la eternidad. Comprendemos la eternidad por lentes deformados y actuamos o no para agradar a nosotros mismos. En contraste, el Padre de la eternidad sabe lo mejor para nosotros.

Si sabes bien lo que Dios quiere que hagas—¡hazlo! Nunca sacrifiques el obedecer con sus bendiciones eternas por los deseos transitorios que al final no cuentan para nada.

Inspiración

Un día en julio, un granjero se sentaba en frente de su choza fumando su pipa de mazorca de maíz. Llegó un extranjero que le preguntó, “¿Cómo va la cosecha de algodón?” “No hay,” respondió el granjero. “No lo sembré. Tengo miedo del bichoboll weevil.” “Pues, entonces, ¿cómo va la cosecha de maíz?” preguntó el exranjero. “No hay,” respondió el granjero. “Tengo miedo de una sequía.” “Pues, ¿la de las papas entonces?” preguntó el exranjero. “No hay,” respondió el granjero. Por fin el extranjero le preguntó, “Pues, ¿qué sembró?” “Nada,” dijo el granjero. “Solo quería encontrarme sin problemas.” —James S. Hewett in Illustrations Unlimited

 

©2005 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.