Seis hermanos de Scappoose

Había una vez un hombre y su mujer vivían en Dutch Canyon Road enScappoose del estado de Oregón. Tenían seis hijos. Todos tenían por lo menos 20años. El padre era un hombre muy rico y bien amado en la comunidad, pero estaba mortalmente enfermo de cáncer. Un día mientras todavía podía pensar claramente, pidió a su esposa que invitara a todos los niños a cenar con ellos y para oir un mensaje importante. Curiosos y preocupados, todos vinieron.

Después de la cena suntuosa de salmón y espárragos, el padre los llamó a reunir en su estudio. Les dijo: —Hijos, les amo mucho. No sé cuanto tiempo me quedo pero quiero darle a cada uno un regalo—. Entonces le dio a cada uno un sobre azul y les dijo: —No pueden abrirlos hasta terminar el entierro.

Dos meses más tarde, el padre murió. Después de su entierro, los seis se reunieron con su mamá en el estudio del padre y abrieron sus sobres. Dentro de cada uno había una bendición personalizada y unas instrucciones iguales para todos.

“Estoy agradecido por la bondad con lo cual Dios me ha bendecido y ahora te dejo parte de la bendición para ti. Encerrado en el sobre hay un cheque de $100.000 dólares y un boleto de avión para Songea, Tanzania, la ciudad donde vive mi buen amigo, el misionario Jonathan Burrows. Puedes escoger el dinero o el viaje pero no los dos. Escojan con sabiduría. Todo mi amor, Papi —ahora en el cielo.”

La hija mayor, una persona racional, pensó de lo que dijo su papá y contempló las opciones. —No es seguro viajar en Africa. El Sr. Burrows es buena gente pero hay problemas con los musulmanes. Es posbile que él y su familia puedan ser matados. A causa de la muerte de papi, mami está muy vulnerable ahora y menecesita.Además mi propia empresa me necesita también y es lógico darla mi apoyo. Adicionalmente puedo ayudar la iglesia con la ganancia que realizo. Como diáconanecesito mostrar la responsabilidad fiscal—. Entonces tomó el dinero con lo cual dirigió con éxito su empresa. Su herencia era el camino de decisiones de sentido común entre una comunidad que respetaba el razonamiento estable.

El hijo que tenía veinte años escogió el dinero  pero por otras razones. —Yo merezco el dinero y voy a celebrar a lo máximo. No gano nada por ir a Tanzania—. Entonces compró un auto deportivo muy caro, una lancha para el esquí acuático y boletos para toda la estación del equipo profesional de básquetbol, los Blazers. A causa de su egocéntrica filosofía humanista, muy pronto ganó mucho dinero. Cuando subieron sus ganancias, para ayudarle a si mismo con los impuestos, dio dinero a la iglesia de su familia. Siguió así hasta el domingo que el pastor predicó de la parábola del rico insensato. Después de oir esto, nunca jamás asistió ni dio más dinero.

El terreno de un hombre rico le produjo una buena cosecha. Así que se puso a pensar: “Qué voy a hacer? No tengo dónde almacenar mi cosecha.” Por fin dijo: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida.” Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te van a reclamarla vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?” >>Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, en vez de ser rico delante de Dios. Lucas 12:16-21

La cuarta hija mayor razonó: —Tengo miedo de volar y en realidad no debo ir donde es posible enfermarme o dañarme. Tal vez algo terrible pueda pasar. Papi estaba muy enferma poco antes de morirse, creo que no pensaba claramente cuando escribió la carta. Voy a elegir lo seguro. Entonces invirtió su dinero nuevo en los fondos mútuos, pagó una buena entrada para una casa nueva y con cuidado dirigió sus finanzas. Por cinco años asistió fielmente a su iglesia. Pero le faltó la confianza para servir y se preocupaba constantemente. Raras veces dio el diezmo porque temía que la economía cayera y que no tuviera suficiente dinero para cuidar a su familia. Dejó de la iglesia cuando su bebé se ahogó en la alberca del vecino. No pudo confiarmás en Dios.

El quinto hijo, no podía comprender lo que significaba el boleto a Tanzania. El dinero estaba allí en frente de sus ojos, entonces lo eligió. Nunca podía comprender la razón que su padre pasaba tanto tiempo viajando a Africa. Pues, no tenía nada que ver con sus negocios. Tampoco no podía comprender el valor de ayudar a la gente al otro lado del océano cuando había mucha necesidad aquí. Tomó el dinero y lo añadió a sus vastas inversiones de oro. Se hizo un líder importante en la iglesia. Le encantaba ser encargado de los proyectos de construcción nueva. No permitía que los visitantes a la iglesia se sentaran en la sección favorita de su famila. Le encantaban estar en frente de la congregación y dirigir las reuniones de negocios de la iglesia. Tenía muchos conocidos pero no tenía amigos buenos. Su vida parecía repetitiva hasta aún un poco vacía. Sabía de Dios pero no lo conocía. EscribióOswald Chambers en My Utmost For His Highest: “una persona que se le ha olvidado de lo que Dios valora, no estará llena del gozo.”

La segunda mayor era el rebelde de la familia. A ella no le gustaba su papi e ignoraba a su mami. Sabía que su padre quería incluirla en misiones; que a él le importaba mucho Dios. Pero ella no quería que otros le dijeran lo que haría hacer. Tomó a mal la presión de ellos o de su hermana mayor. Además creía que el trabajo misionero era una forma disfrazada del colonialismo o del imperialismo cultural. Creía que el dinero venía de hombres de negocios de mala fama con agendas ocultadas y no quería nada que hacer con ellos. Por eso, dio el dinero al hombre con quien convivía y fumó marijuana para clamar sus nervios gastados.

El tercer hijo determminó cuando era joven que en su vida pondría primero Dios. Abrió el sobre y sonrió después de leer el contenido. Consistente con sus convicciones, oró por una semana. El y su nueva esposa no tenían mucho dinero pero determinaron estar contentos con lo que tenía. Su puesto en la industria volátil de computadoras no era muy seguro y le dejó muy vulnerable a ser despedido. Pero a muchos en la oficina les caía bien y estaba bien seguro que Dios proveería todas las necesidades. El viaje para Tanzania duraría tres semanas. Si hiciera el viaje, perdería su puesto, pero si no fuera ahora mismo, nunca iría. Con la bendición de su mujer y la sorpresa de su jefe, mandó por email el horario para el viaje al Sr.Burrows, arregló todo en su calendario y voló a Songea. Después de un viaje cansado, se reunió con su anfitrión africano.

Tres semanas en Tanzania le dejaron muy agotado por todas las necesidades de la gente que conoció. Por su amor profundo de Dios, se llenó con amor para ellos. No podía esperar llegar a su casa para compartir con su esposa y con la iglesia lo que aprendió. Su vida y su perspectiva del ministerio cambiaron para siempre. Justo antes que Juan lo llevó al aeropuerto, le dio Juan un sobre. Era de su padre. Con las manos temblando lo abrió para encontrar una carta y un cheque.

—Caleb, qué orgulloso soy de ti y de la decisión que hiciste. Renunciaste los $100.000 para ir e invertir en el trabajo de Dios con un pueblo que nunca has visto. Por el sacrificio que hiciste sé que puedo confiar en ti para cuidar los $1.000.000 en la cuenta común para ti y para Jonathan Burrows. Dirigirás los gastos y continuarás el ministerio en Tanzania según Dios te dirija. Te amo y no puedo esperar oir tus cuentos cuando te reunas conmigo en el cielo.

—Cómo sabía mi papi que vendría yo? —preguntó a Jonathan.

—Cuando confirmaste tu boleto, el contador de tu padre me mandó una carta. Tu padre escribió Lucas 10:2 “Es abundante la cosecha, pero son pocos los obreros. … Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que mande obreros a su campo.”

Uno de los seis escogió ir, cinco de los seis no podían comprender la necesidad.

 

©2003 Daniel York ARR.  Reveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.