Salvado por la curiosidad

Meditación

Juan 4:7-9-Poco después, llegó una mujer samaritana a sacar agua, y Jesús le dijo: —Por favor, dame un poco de agua para beber. Él estaba solo en ese momento porque sus discípulos habían ido a la aldea a comprar algo para comer. La mujer se sorprendió, ya que los judíos rechazan todo trato con los samaritanos. Entonces le dijo a Jesús: —Usted es judío, y yo soy una mujer samaritana. ¿Por qué me pide agua para beber?

 

Imagina por un momento si las normas culturales pesaran más que la curiosidad. Cuando Jesús le pidió agua a la mujer samaritana, ella podría haberlo ignorado simplemente porque sabía que Su petición violaba las reglas judías. O pudo haberse quejado o quedado callada porque este Hijo de Hombre era extraño. En lugar de ello, su curiosidad fue tan fuerte que tuvo que hacer la pregunta-que la hubiese vuelto loca no saber.

Usualmente la curiosidad es algo bueno. Nos saca de nuestra comodidad para llevarnos por caminos de exploración. La sed de conocimiento no debería ser apagada por la apatía. ¿Cuántos de nosotros no hemos enloquecido a nuestros padres como esa palabra favorita, “¿por qué?”? O ¿cuántos de nosotros aprendimos de la peor manera a no tocar el fuego? Nuestra naturaleza inquisitiva fomenta el aprendizaje y aquellos a quienes recordamos como nuestros mejores maestros son aquellos que alimentaron nuestro apetito mental.

Sospecho que Jesús disfrutaba romper con tradiciones porque sabía que Sus acciones provocaban preguntas y las preguntas traían vida a aquellos conscientes de estar muriendo. Al preguntar, la mujer samaritana pasó del agua de pozo al agua viva. Su interés fue el medio que Dios usó para traer salvación.

¿Y si dedicamos tiempo para pulir nuestra curiosidad? En vez de adormecer nuestras mentes con rutinas previsibles, deberíamos comprometernos en saber más de nuestros compañeros de trabajo, nuestros vecinos, nuestros enemigos culturales. Quizás debemos hacer más para motivar curiosidad en aquellos que nos rodean. Si nuestras palabras y acciones proviniesen de un deseo bien intencionado de ser como Jesús, encontraríamos una oportunidad para dar razón de la esperanza que tenemos. Un grupo curioso de seguidores de Jesús podría generar algunas preguntas asombrosas en observadores desconcertados. ¿Y si dedicamos tiempo…?

 

Inspiración

La curiosidad en el mundo natural es correcta, no incorrecta, si no somos curiosos intelectuales nunca sabremos nada, Dios nunca alimenta la perez.-Oswald Chambers in The Psychology of Redemption (La Psicología de la Redención).

 

 

 

 

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Eclesiastés 12:10 – El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad. (NTV)