¿Quién te guía?

Durante el tiempo de compartir en el servicio funerario de Jerry Delmark muchas personas se levantaron para testificar que él fue un cristiano auténtico. Él vivió lo que decía. Él amó a Dios. Él fue un buen trabajador. Él marcó una diferencia en las vidas de aquellos que lo rodeaban. Sé que esto es verdad porque Jerry tuvo un gran impacto en nuestro hijo mayor, Bryan. Pero aunque los tributos fueron apropiadamente positivos, fue la hija de Jerry, Jackie, quien sutilmente nos llevó a un lugar difícil. Sí, ella apreció mucho su buen humor y su amorosa paternidad pero silenciosamente se preguntaba por qué su padre tuvo que sufrir tanto dolor en el último tramo de su viaje. Su pregunta no iba dirigida hacia nosotros sino a Dios.

Jerry murió luchando contra un cáncer agresivo. Aunque solo tenía 63, sus últimos dos años fueron devastados por una condición pulmonar casi fatal y luego por una resistente batalla contra una enfermedad que le robó la vida. Pero en medio de todo él floreció en fe y esperanza, en buen humor y valentía. Entonces, ¿por qué Dios permitió que un siervo tan fiel, un santo tan trabajador y ejemplo para tantas personas sufriera? ¿Cuál fue el propósito?

 

MEDITACIÓN EN ISAÍAS 48:17

Isaías 48:17—Así dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo soy el señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene, que te guía por el camino en que debes andar.

Lo más que sabemos es que Jerry está con Jesús y su paz y sanidad son seguras. Sospecho que si él pudiera regresar a visitarnos nos diría que estamos haciendo la pregunta equivocada. En vez de preguntar por qué Dios le permitió sufrir, creo que Jerry sugeriría que respondamos a una mejor pregunta—¿quién te guía?

Dios guió a Jerry hacia donde Él quería que fuera. Para Jerry nunca se trató acerca del cáncer sino del Creador que le enseñó y lo guió del gemir a la gloria.

Este hecho es indiscutible: en la tierra el dolor golpea a los justos e injustos. El sufrimiento es universal. Si nos enfocamos en la aflicción es seguro que nuestra mente encontrará una razón para el descontento, la queja, la culpa y el cuestionamiento. El resultado es más dolor y la fe adquiere un valor cuestionable. Si creemos que Dios es soberano y le permitimos que nos guíe hacia donde Él quiere que vayamos, la confianza barrerá las malas actitudes y los por qué de nuestra mente. Dios es glorificado en nuestro andar con gozo.

Así que, ¿quién te guía? Cuándo el fuego de lo peor que te puedes imaginar te quema, ¿dónde reposa tu esperanza? Cuando tu cuerpo es atacado ¿a quién clamas? ¿Cuándo es la vida en la tierra una marca en la montaña que te llama al hogar? No se trata de lo que es justo, o divertido, o merecido, sino de ¿quién te guía? Esta es la razón por la cual Jesús pudo decir triunfantemente en Su último suspiro, “Padre, en Tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46).

 

INSPIRACIÓN DE JEANNE GUYON

No olvides que el sufrimiento está incluido en la experiencia de abandono. Es el fuego del sufrimiento lo que sacará a la luz el oro de la piedad.—Jeanne Guyon en Experiencing the Depths of Jesus Christ (Experimentando las Profundidades de Jesucristo).

 

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

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