Pusilánime

Meditación

Isaías 35: 3, 4 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.

 

Recientemente, el barbero me compartió que a menos que conociera que un cliente fuera cristiano, temía hablarle de Jesucristo. Dijo que si compartiera el evangelio, tal vez perdería su negocio porque la gente dejarían de venir. Decidió que cuando se jubilara, entonces compartiría su fe. Me fui de allí inquieto por sus comentarios.

 

Pues, en realidad es posible que tenga razón. Tal vez pierda su negocio. Pero en realidad, ¿es eso el asunto? Jesús prometió en Mateo 6 que su Padre es capaz de cuidar de nosotros. No debemos preocuparnos.  El asunto verdadero es confiar en Dios. El ser pusilánime o tímido indica que no tenemos la confianza de confiar en El. Mas bien confiamos más en nuestros propios planes, habilidades y conocimiento. Confesamos a Cristo en secreto, aún dejamos a ofender a otra gente con Su nombre. No es sorprendente que nuestra patria sea más y más impío. Si viéramos la casa encendida de una persona, no vacilaríamos en avisarle de lo que estaba pasando a su casa. Pues, hay almas que se dirigen al infierno y no les hacemos caso porque tal vez se enojarían de nosotros por compartirles el Agua Viva para apagar las llamas. Que Dios nos ayude.

 

Pable desafió a Timoteo “Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios (2 Timoteo 1:8).” No es un accidente que Pablo refiere al poder de Dios. Todas las veces que le obedecemos y compartimos el evangelio, confiamos a nosotros mismos a Su poder. No es nuestro trabajo convencerles que Jesucristo es el Salvador. Solo puede hacerlo el Espíritu Santo. Pero Jesucristo nos mandó que compartamos nuestra fe. Cuando el Señor nos mueva a testificar, tenemos que compartir con valentía y no ser tímidos ni buscar excusas.

 

Sí, es posible que perdamos nuestro puesto. No importa. Dios proveerá. Es posible que suframos la persecución. Pues, excelente. Dios nos recompensará en el cielo porque nos mantenemos firmes en Cristo. Es posible que moramos por lo que creemos. Pues, si no estamos listos de perder la vida por aquél que sufrió y murió por nosotros, ¿vale nuestra fe? Oraré que les de ánimo. ¿Harán lo mismo para mí?

 

Inspiración

Es importante anotar que en la Biblia la pusilanimidad ocurre cuando el egoísmo aumenta. El signo de la pusilanimidad en los individuos es el hablar lánguido de “otra persona” cuando hay algo para hacer. OswaldChambers en Not Knowing Where.

 

Mi negocio, mi puesto es predicar el evangelio. Reparo zapatos para pagar los gastos. William Carey.

 

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.