Premoniciones

Meditación

Job 3:25, 26—Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; no obstante, me vino turbación.

Tenía éxito, era intachable, recto y temía a Dios y evitaba maldad. Tenía diez hijos y era bien rico. Era el gran hombre del este. El quería hacer nada más que vivir su vida para Dios. Les exigía a sus hijos que se purificaran después de las fiestas. Ofrecía sacrificios por sus hijos por si acaso hubieran pecado. Entonces, ¿por qué temía este hombre que algo malo le pudiera pasar?

Solamente Dios puede ver nuestros pensamientos, pero tal vez no haya persona que no ha tenido una premonición. Todos nosotros hemos tenido miedo. Para algunos es algo bien ocultado pero para otros es un compañero constante. Cuando el pecado entró en el mundo por Adán y Eva, el temor nos entró.

Millones de personas en Louisiana, Mississippí, y Alabama están sufriendo mucho por el huracán Katrina. Ahora sin ayuda y sin casa se dan cuenta de su temor. No importa si son justos o malos, blancos, morenos o negros, jóvenes o ancianos, trabajosos o perezosos, el torrente de agua los llegó y los destruyó sin discriminación. Ahora hay un gran coro de tristeza alzando del lodo que huele mal y del agua contaminada que grita, “Dios, ¿por qué?”

Algo significante de la premonición es un sentido que merecemos el castigo. Oímos cada día sermones que hablan del perverso Nuevo Orleáns que recibió su castigo. Pero Job una persona justa también experimentó una gran tragedia. Tal vez no comprendemos la tragedia. La realidad es que Dios desea que le temamos. En la presencia de Dios concluyó Job que no era capaz de comprender Su obra. Confrontado con el imponente Señor, cambió sus ruegos de inocencia a confesiones de arrepentimiento (42.6). Así sea.

Premoniciones son verdaderas pero no tienen que ser debilitadas. El temor a Dios significa entregarle nuestros temores. La respuesta a lo de Job se encuentra en Salmos 104:33. David, el amigo de Dios, proclamó sin temor, “A Jehová cantaré en mi vida; Yo regocijaré en Jehová.” Estas palabras vienen de un hombre que constantemente tenía enemigos que querían destruirle. El salmista escribió, “¿Por qué te abates, oh alma mía. Y ¿por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios Mío. . . No vuelva avergonzado el abatido; E; afligid y el menesteroso alabarán tu nombre.” (Sal.43:5, 74:21)

No importan las inundaciones del profundo valle de confianza que tenemos que afrentar. Dios promete amarnos y rescatarnos. Mientras perdemos todo lo que tenemos aquí en la tierra, El nos prepara mansiones donde no hay tragedia para los que confían en El. No dejes que los temores te quiten los ojos de El que comprende todo. ¡Alábale! ¡Alábale! Algo para pensar y aplicar…en reverencia.

 

©2005 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.