Por medio del Espíritu

Addicere tiene serios problemas. Ella está obsesionada con la pornografía y no se atreve a tomar siquiera un sorbo de alcohol o pronto se emborracha. Esta joven es asombrosamente talentosa y proviene de un hogar de padres amorosos que la criaron con fuertes valores morales. Sin embargo, a pesar de su buen ejemplo, su hija está en un camino que terminará en tragedia si no llega a un punto de comprensión espiritual.

Como la mayoría de personas bien intencionadas, Addicere nunca se propuso ser una adicta. Simplemente quería divertirse con sus amigos. Aunque la mayoría de ellos sabía cuándo detenerse, su fuerte naturaleza compulsiva consistentemente la llevaba más allá de las líneas de la prudencia. En dos ocasiones estuvo a punto de morir por manejar ebria. Aún peor, como ella es compulsiva, realmente no logra entender que no puede arreglar sus problemas con su propia fuerza. Ella sabe el número de días que ha permanecido sobria y le rinde cuentas a un grupo de amigos. Sin embargo, permanece alejada de Dios porque siente que Él la deja sola. Ni siquiera está segura de que Él exista lo que va minando su alma.

MEDITACIÓN EN ROMANOS 8:12,13

Romanos 8:12,13—Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.

Addicere puede ser el extremo, pero eso no debería volvernos petulantes. No puedo decirles todas las veces que me he puesto metas para eliminar malos hábitos o patrones de pensamiento no saludables, sólo para fallar. Aquí está una verdadera declaración. No puedo matar las obras de mi carne yo mismo. Necesito ayuda. Sí, puedo mejorar mi comportamiento y aún mi actitud. Pero mi corazón es otra cosa—aún en medio de la alabanza los pensamientos inapropiados brotan sin importar cuan fuertemente intente suprimirlos. ¿Entonces qué hago?

Afortunadamente hay un Dios, y Él si me creó. Él entiende mis desafíos así como lo hace con los desafíos que cada persona en el planeta tiene que enfrentar. Considera por un momento, que aún en la presencia de Jesús—el compañero perfecto a quien rendir cuentas, Sus seguidores no podían evitar decir o hacer cosas incorrectas (veamos Mateo 26:75, Marcos 9:34). Por esta razón, Jesús prometió enviarles el Espíritu Santo que los guiaría a toda verdad (Juan 16: 7, 13). Es por esta razón que Pablo, en el pasaje mencionado arriba, menciona que es por el Espíritu que podemos matar nuestra carne y sus deseos pecaminosos.

Addicere nunca tendrá éxito para superar sus deseos sin la ayuda del Espíritu Santo. Tampoco lo haré yo. La clave para un carácter reedificado, un comportamiento exitoso, y una vida plena están supeditados a nuestra dependencia en el Espíritu. ¿Cómo hacemos esto? Tenemos éxito: al reconocer nuestra propia incapacidad; al pedir Su ayuda; y, al obedecer mediante una acción, aquello que Él pone en nuestra conciencia y mente que hagamos. Como apliquemos esa pequeña palabra “por medio” nos define a ti y a mí.

Si quieres vivir, confía en el Agente correcto. Si quieres fallar, trata de solucionarlo todo por ti mismo o a costa de otras personas. Addicere necesita al Espíritu Santo si es que quiere vivir una vida exitosa. También nosotros, por medio del Espíritu. Así lo hacemos, para la gloria de Dios.

 

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

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