Perdido

A veces miro en los ojos de otros y me pregunto ¿qué hay allí en las mentes de ellos? ¿Es un signo de vaciedad el hecho de que nadie ofrece una sonrisa? O ¿es que simplemente están cansados de un día largo? No es difícil ver las caras de los choferes que manejan en la dirección opuesta que yo porque con tantos semáforos en la carretera 99 nadie va rápidamente.

Meditación

Mateo 9:36-38—Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

 En menos de dos horas estaré en el avión dirigido a la India. Sé que veré a mucha gente y por la gracia del Señor tendré compasión. En algunas maneras en más fácil cuidar a gente lejos. Tenemos que salir de nuestra zona cómoda y enfrentarnos con las personas cuyas circunstancias difíciles nos muestran su necesidad grave para el Salvador. Veré una nación de mucha gente y no será difícil acordarme con Jesucristo que no hay suficientes obreros.

Pero, ahorrita, en la calle 99, veo a gente que me hace preguntar a mi mismo si cada uno conoce a Jesucristo. Qué fácil es vivir cada día sin hacer el esfuerzo para compartir las nuevas que ofrece Jesús que pueden salvar. Rápidamente me olvida orar por las almas de la gente cercana. En lugares familiares, la realidad de lo perdido es facilmente olvidada.

Ora conmigo que el Señor nos de un corazón para los perdidos. Considera esto: ¿cómo es posible tener la vida eterna y no compartirla? Es terrible ignorar a los que diariamente rechazan a Jesús. ¿Cuánta gente no lo ha aceptado porque nadie le hubiera compartido su Oferta, su Sacrificio y su Victoria sobre el pecado?

El Espíritu Santo puede obrar por ti para ser la persona que comparte el evangelio. ¿Lo dejarás?

Inspiración

Citamos lo que dice el Señor; “porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 9:10): y malinterpretamos los perdidos a los que están perdidos en nuestros ojos.—Oswald Chambers en The Servant as His Lord

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.