Mantente firme

Dimitri estaba determinado a educar a sus hijos con la Biblia en un tiempo en el que Rusia estaba dominada por el comunismo. Pronto, los vecinos se unieron a este estudio bíblico que creció a 75 personas atiborradas en su pequeña casa y otras oyendo desde afuera. Durante un tiempo de compañerismo, fue arrestado por un oficial que, junto a sus soldados, irrumpió molesto porque se había rehusado a dejar de enseñar la Biblia. Mientras se retiraban, la pequeña abuela apuntando con su dedo al oficial declaró, “Ha puesto sus manos en un siervo de Dios y NO sobrevivirá.” Dos noches más tarde, aquel oficial murió de un ataque al corazón. El temor de Dios, se apoderó de aquella comunidad tanto que 150 personas se anexaron a la próxima reunión. Sin embargo, Dimitri fue enviado a la cárcel. 1

En prisión, a 1000 kilómetros de su hogar, Dimitri se paraba cada mañana al pie de su cama, miraba hacia el este, levantaba sus brazos a Dios en alabanza, y cantaba su canción a Jesús. Los demás prisioneros se reían, maldecían, abucheaban y golpeaban sus tazas de metal contra las rejas, en señal de protesta. Algunas veces le arrojaban restos de comida y desechos humanos en un intento por hacerlo callar. Ya al final de sus 17 años en prisión, Dimitri casi muere después de recibir una golpiza y bajo la amenaza de ser ejecutado. Sin embargo, Dios intervino milagrosamente para mostrarle su amor. (Puedes leer lo que pasó en The Insanity of God). En su último día, antes de abandonar la prisión, 1500 de los más avezados convictos se pusieron de pie delante de sus camas, miraron al este y cantaron la canción de Dimitri. Dimitri dijo que sonó como el más grande coro de la historia.

Meditación

Hechos 5:18-21 –  Y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida. Habiendo oído esto, entraron de mañana en el templo, y enseñaban. Entre tanto, vinieron el sumo sacerdote y los que estaban con él, y convocaron al concilio y a todos los ancianos de los hijos de Israel, y enviaron a la cárcel para que fuesen traídos.

La palabra griega stathentes se traduce como “puestos en pie” y significa mantenerse firme, aferrado al piso. Esto es lo que los apóstoles hicieron después de ser arrestados. Más adelante en Hechos 16:25 leemos que Pablo y Silas después de ser azotados y encarcelados, cantaban himnos a Dios. Ellos también se rehusaron a permitir que la persecución silenciase su testimonio.

¿Te das cuenta del privilegio que tenemos al mantenernos firmes? La preocupación de Dios es que compartamos las noticias liberadoras de Jesús, quien vino al mundo a rescatar pecadores. Nosotros que hemos sido rescatados tenemos las dulces notas de la alabanza—sabemos lo que significa ser liberados de las crueles fauces de la muerte y de la sentencia de separación eterna de Dios. ¿Ha puesto, el mismo Dios que llenó los pulmones de Dimitri con alabanza, una canción en tu corazón? Si es así, Su intención es que aquellos que te rodean la escuchen. ¿Estás cantándole?

Inspiración

[Rushworth M.] Kidder divide el valor moral en tres componentes. Primero, debemos creer en y estar comprometidos con un conjunto central de valores morales y principios. Segundo, debemos reconocer que al mantenernos firmes en esos principios es probable que enfrentemos peligro… Tercero, para ser moralmente valientes debemos estar dispuestos a resistir ese peligro y hacer lo que consideramos correcto, aún si ello significa pérdida, desaprobación o vergüenza.—Steven M. Southwick & Dennis S. Charney en Resilience.

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[1]Nik Ripken en The Insanity of God, B&H Publishing Group, Nashville, TN ©2013