Los que nos controlan

Sam caminó del estudio al santuario. Pusieron incorrectamente los niveles del amplificador  y el sonido dentro del santuario era desequilibrado. Así que él los modificó. Quitó las flechas viejas de papel con las cuales alguien había indicado niveles específicos de sonido. Ahora sonó muy bien. Sam estaba contento que había ayudado la iglesia.

 

Dos días después, una anciana pequeña le preguntó la razón que modificó los niveles. Ella controlaba el sonido para el equipo de adoración y no estaba contenta. Ella se quejó mucho de lo que él había hecho. Le dijo que Fred había modificado los niveles y él, Sam, no tenía el derecho de cambiarlos. –No los toques nunca jamás. Ahora Sam se sintió mal. –Quién es Fred, preguntó. Sam averiguó que hacía cuatro años que Fred no había asistido a la iglesia pero todavía funcionaba el sistema así como él lo dejó. Tristemente esto es la verdad.

 

Meditación

Marcos 10:42—Así que Jesus los llamó y les dijo: –Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad.

 

Si alguna vez has encontrado con una persona controladora, relatas con la frustración de Sam. Las personas controladoras necesitan tener todo según sus propios planes y sus propias definiciones. No les hacen caso de las maneras que otros trabajan porque ellos saben lo que es mejor. Bajo un exterior del liderazgo seguro de si mismo hay la inseguridad. Los controladores florecen por tener a sus lados los que siempre dicen que sí. Establecen reglas y reglamientos que protegen su filosofía. Muchas veces tienen éxito porque pueden concentrarse en su trabajo y proveen la estabilidad a los que no les gustan los cambios. Son muy efectivos en cumplir sus metas. Míralos un poco más y encontrarás los pensadores y los individuos creativos que traen algo nuevo y un respiro fresco a las organizaciones pasadas. A menudo no reciben la bienvenida y no quedan por mucho tiempo.

 

Una vez alguien dijo –la autoridad no te hace un líder; te da la oportunidad de hacerlo. Mientras maduramos en Cristo, aprendemos soltar la necesidad de controlar a otros. Reconocemos que ese comportamiento revela desconfianza en Dios porque confiamos más en nuestra necesidad de tener razón que en Su derecho de hacer Su voluntad. Es sano ser rodeado de gente que piensa diferente que nosotros. A menudo el Plan de Dios implica usar los que nunca elegimos nosotros en maneras que nunca imaginamos. Lo que necesitamos es una vida activa de oración en vez de una que critica.

 

Los líderes excelentes son los que son dirigidos por el Espíritu y tienen su base en la humildad—no como nos comparte el oficial James S. Hewett en IllustrationsUnlimited:

 

Un teniente joven en Fort Bragg descubrió que no tenía monedas cuando quería comprar un refresco de un distribuidor automático. Llamó la atención de un privado que pasaba y le preguntó, –¿Tienes cambio por un dólar? El privado le dijo alegremente, –Creo que sí, déjeme ver. El teniente se endureció y le dijo, –Soldado, eso no fue la manera de dirigirse a un oficio. Tenemos que comenzar otra vez. ¿Tienes cambio por un dólar? El privado le saludó correctamente y le dijo, –¡No, señor!

 

¿Tienes la necesidad de controlar? ¿Cuánto puedes soltar para que otros puedan crecer? ¿De qué tienes miedo? —¿que otros te critican? ¿que equivocas? ¿que no recibes lo que quieres? Dios te ama y quiere que tengas fruto—Su fruto que reviva el alma, que da energía y que produce alegría. Confíate en El. Deja que El dirija.Los que te aman, te animarán.

 

Inspiración

Debemos tener el poder, pero el poder es un peligro terrible con tal de que la vida se base en la gracia de Dios.—Oswald Chambers en Notes on Jeremiah

 

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.