Las expectativas de Dios

MEDITACIÓN EN DEUTERONOMIO 10:12-14

Deuteronomio 10:12-14—Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, y que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien. Al Señor tu Dios le pertenecen los cielos y lo más alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella.

¿Has escrito alguna vez sobre cuáles son tus expectativas? Frecuentemente me encuentro con personas incansables que parecen no estar seguras de lo que quieren. Pasan de un trabajo a otro, empiezan y terminan relaciones y persiguen aventuras, con todo viven insatisfechas. Otras que he conocido tienen expectativas claras. Tienen metas para el dinero, títulos, posesiones y estatus. Pero una vez que han alcanzado sus metas se dan cuenta de que no todo está bien, hay una sensación de vacío que les dice que debe haber algo más en la vida.

En el Antiguo Testamento, Moisés, uno de los más grandes líderes de Israel, les revela a sus compatriotas cuatro expectativas de Dios para ellos. Primero, ellos debían reverenciarlo a Él tratando de vivir de acuerdo con Su santidad. Segundo, debían amarlo. Tercero, debían adorarlo a Él con todo su ser. Finalmente, debían mantener Sus mandamientos—leyes prescritas para su propio bienestar. Los versículos 12 y 13 son muy conocidos, pero nos perdemos el concepto clave si nos quedamos solo allí.

Moisés les recuerda a los israelitas en el versículo 14 que ¡le pertenecen a Dios! Esto le da un poderoso matiz por el cual ellos deben cumplir Su voluntad. Un hombre sabio (o mujer) se esfuerza por complacer a su dueño aunque con ello pierda el favor de los demás y aún su trabajo. Ciertamente los judíos no podían darse el lujo de no complacer a Dios.

“Bueno, yo no soy un israelita; y las palabras de Moisés no se aplican a mí.” ¿En serio? ¿Acaso Dios no es el dueño de todo—incluyéndome? Además, Su Hijo validó las expectativas de Su Padre y más adelante les ordenó a Sus discípulos que ellos debían esparcir Su mensaje al mundo entero—para su propio bien y el nuestro.

¿Estás de acuerdo en que no podríamos alcanzar las expectativas de Dios en nuestra propia fuerza? Le faltamos el respeto. Ponemos a otras cosas o personas por encima de nuestro amor por Él. Lo adoramos a medias. Quebrantamos Sus leyes. Verdaderamente necesitábamos a un Salvador en el cual poner nuestra confianza quien no solo nos enseñara a cumplir la voluntad de Dios, sino que también extendiera Su gracia ¡por nuestras insuficiencias!

Los mecanismos para una vida plena se encuentran en el cumplimiento de las expectativas de Dios. Cualquier cosa está destinada a aquello que será quemado, que costará y que dolerá. Vacío. Satisfacción parcial. Palabras asociadas a un enfoque centrado en sí mismo y en deseos equívocos. Teme a Dios. Ámalo. Adóralo. Obedécelo. {Mira Nehemías 1:5-11 para ver como se cumplen estas cuatro expectativas}. Ve más allá y escribe tus propias expectativas de vida. Enfócate en los deseos de Dios y luego adáptalo a aquello que creas que Él quiere que hagas. Esta divina comunión es el néctar que hace que la vida sea dulce.

 

INSPIRACIÓN DE JEANNE GUYON

Alguien que disfruta a Dios en un nivel inexplicable ha adquirido un gusto muy refinado y no se deja complacer fácilmente por las cosas de este mundo. Alguien que ha conocido este gran estado y luego abandona a su Señor y se culpa a sí mismo por las ofensas hacia Él es alguien que sólo lo buscó por Sus delicias y Sus beneficios. Seremos sabios si lo buscamos únicamente por quien Él es.—Jeanne Guyon en Final Steps in Christian Maturity (Pasos Finales en la Madurez Cristiana).

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

Eclesiastés 12:10 – El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad. (NTV)