La persecución

Mahesh y Seetha Gopal* se criaron en familias hindúes. Se casaron y operaron un negocio exitoso pero sus vidas no tenían propósito hasta que conocieron a Cristo. Cuando decidieron seguir a Jesús encontraron mucha persecución de sus parientes y compatriotas. Eventualmente, se mudaron a Wayanad, una ciudad en el campo montuoso del norte de Kerala. Compraron una porción de terreno y construyeron una casa. Seetha preguntó a sus nuevos vecinos si podían sacar agua de su pozo hasta que tuvieran bastante dinero para cavar su propio pozo. Pero rehusaron compartir con ella porque ella y su esposo eran cristianos. Así que, cada día losGopals tenían que caminar dos millas solamente para recoger agua.

 

Por fin el tiempo llegó en que tuvieron los recursos para cavar su propio pozo. Es sorprendente que no tuvieran que cavar muy profundo para encontrar agua; su agua rebosó. Pero pronto después de que ellos habían obtenido el agua, Wayanad pasó por un tiempo largo de sequía y los pozos de los vecinos se acabaron. La única fuente de agua del pueblo ahora pertenecía a ellos. Mahesh y Seetha afablemente compartieron con todos sus vecinos el agua que Dios les había proveído. Ministraron con amabilidad a la gente misma que les había maltratado. Hoy, su pozo continuamente rebosa dando un testimonio amplio del Agua Viviente, Él que vio su necesidad y benignamente respondió.

 

Meditación

2 Corintios 12:10—Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

 

La razón que tememos la persecución es que fijamos la vista en lo que deseamos en vez de lo que desea Dios. Abrazamos el poder porque la vulnerabilidad trae consigo el sacrificio. Nos encanta la adoración porque nos hincha el orgullo en vez de derribarlo, como lo hace los insultos. Escogemos el camino fácil porque las dificultades resultan en penalidades. ¿Pero cómo puede Dios obrar en nuestras vidas cuando estamos fuertes y no pensamos que lo necesitamos? En el campo entrenador de la persecución, el Apostal Pablo creció muy fuerte. Entendía que las debilidades le esforzaron que dependiera de Dios y así se le hicieron fuerte. Que sea así con nosotros.

 

Nuestro Padre sabe cuánto podemos soportar, pero ¿vamos a aceptar la autoridad de Dios sobre nuestras vidas? Muchas veces lo que hace que nuestra luz brille a un mundo escéptico es nuestra complacencia de soportar la persecución por la causa del evangelio. Es por las aflicciones que Dios profundiza nuestra dependencia de Él. Así que no tema la consecuencia. ¡El Mismo que hace brotar el agua en Wayanad en el pozo de sus hijos perseguidos quiere hacer brotar su amor en usted!

 

Inspiración

La gente no es perseguida por vivir una vida santa; es la confesión de Jesucristo que trae la persecución.—Oswald Chambers en Approved Unto God (Aprobado Para Dios)

 

*No son nombres verdaderos, aunque la historia sí es verdadera.

 

©2005 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.