La aduana

Un aire caluroso me envolvió mientras caminaba hacia la última puerta que me separaba de Silas y Sam que me esperaban para saludarme a mí. Apenas que pensé que el viajo largo había terminado, un oficial de la aduana me dirigió a su mesa.

–Favor de abrir su maleta –me dijo. Lo hice. Inmediatamente sus ojos se dirigieron al contenido de un cartón. –¿Qué hay aquí? –me preguntó.

–Son mis discos compactos –le dije.

Me miró con incredulidad y muy pronto llegaron más oficiales curiosos.

–Estos son productos comerciales, por eso Ud. tiene que pagar un impuesto.–

–Oh, Dios Padre—oré en silencio. –Tu sabes Señor que estos discos son para adelantar Tu reino. Ayúdame.–

Le mostré el oficial la foto en el album de Choices para que pudiera ver claramente que era mi cara. Próximo, le expliqué que yo era cantante y estaba aquí en la India para presentar conciertos y esos productos eran míos. Estaba listo para rehusar pagar el impuesto y dejar la caja allí con ellos, pues, por lo menos alguien pudiera oir el evangelio. Pero, ellos cambiaron su conducta. De repente, querían darme la mano. Le ofrecí a cada uno un disco y dos de ellos lo aceptaron. Me preguntaron de la otra maleta que tenía conmigo. Cuando averiguaron que la descripción que les di era exacta, me permitieron continuar. Estaba libre para ir sin pagar el impuesto. ¡Gracias, Señor!

Por eso, comenzaron tres semanas increíbles de ministerio. Dios bendijo cada paso de la jornada. Era obvio que mucha gente oraba por nosotros. Dios trabajó milagrosamente en las vidas de personas porque una gran cantidad de Uds. oraban. Muchísimas gracias. Tengo ganas de compartir con Uds. en las semanas que vienen los cuentos de la India.

Meditación

Jeremías 17:10—Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Cuando entremos a cualquier nación, todo lo que tenemos puede ser examinado. La aduana inspecciona todas las cosas. Para muchos de nosotros es una realidad desagradable ser inspeccionado, pero en realidad es una buena advertencia. Cada día pasamos por la aduana. Dios nos inspecciona. El ve los motivos de nuestros corazones y sabe los pensamientos de nuestras mentes. ¿Estamos limpios? ¿Agrada al Padre lo que ve?  “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.” (Salmos 19:14).

©2002 Daniel York ARR.  Reveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, envíe su nombre y su dirección del correo electrónico (email) a: español@firstcause.org y se lo añadirá en la lista de distribución. También visite nuestro sitio de la Red http://www.firstcause.org. Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.