Inocencia

Mis padres eran misioneros. Por eso no vimos mucho a los demás de nuestra familia. Un año viajamos a Washington y nso quedamos con mis abuelos Erickson. Mis primos estaban allí también. Pasamos mucho tiempo juntos jugando ycompitiendo.Loren y yo, los mayores, nos quedamos en el Winnebago del abuelo estacionado al lado de la casa. Una noche Loren decidió enseñarme un juego que yo nunca había jugado—un juego de naipes llamado “strip poker.”

En este juego cada vez que pierdes necesitas quitar un artículo de ropa. Siendo yo un niño muy competetivo y muy cierto que ganaría, acepté jugar con Loren. El que perdiera, tendría que correr alrededor del Winnebago en cueros. Comenzó y continuó el juego. Las cartas que recibí constantemente eran inferiores a las de él.Loren me aseguró que mi suerte cambiara. Pero él siempre ganó. Protesté. Nuncaquitaría mi ropa interior. Tal vez alguien me vería. Pero le importaba mucho la palabra de un muchacho entonces corrí velozmente alrededor del Winnebago hasta llegar a la puerta listo para entrar en un saltocuando descubrí que la puerta estaba cerrada con llave. Mientras yo le gritaba que le iba a matar, él se reía mucho a mi apuro. Pues, por fin, tuvo compasión y abrió la puerta. Acabé de cubrirme con las cobijas de mi cama cuando mi abuela llegó para investigar todo el tumulto. Más tarde supe que Loren había escondido varios ases y que me había hecho trampa. La humillación es una manera maravillosa de exponer opiniones ingenuas.

 

Meditación

Génesis 3:1-7—La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios  el Señor había hecho, así que le preguntó a la mujer: —¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? —Podemos comer del fruto de todos los árboles—respondió la mujer—. Pero, en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol, ni lo toquen; de lo contrario, morirán.” Pero la serpiente le dijo a la mujer: —¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal. La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió, Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.

 

Lo que causó el pecado de Eva y Adán no era complot sofisticado de hacerse dioses. Cayeron frente un diablo astuto porque quitaron sus ojos de la palabra de Dios y fijaron en el fruto prohibido. El peligro de la inocencia es que pensamos que no necesitamos a Dios. Eva habría debido evaluar en la luz de su Creador lo que dijo la serpiente. Siempre estamos en peligro si confiamos en nuestra propia razón y si planeamos el resultado inconsciente del poder de la maldad. Tal vez la palabra inocencia debería ser “en ninguna manera.” O sea, en ninguna manera ponemos a un lado la palabra de Dios.El darse cuenta de la desnudez es comprender que no hice la voluntad de Dios porque solté sus palabras sabias. ¡No es buena cosa estar en cueros fuera de la puerta cerrada con llave!

 

Inspiración

Con tal de que permanezca bajo el refugio de inocencia, vivo en el paraíso del tonto.—Oswald Chambers en Studies in the Sermon on the Mount

 

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.