En la llanura de la permanencia

El martes viajé a mi cuartel general a prepararme para una semana clave. Al siguiente día entrevistaría junto a tres de mis líderes a cuatro candidatos para elegir a nuestro próximo segundo comandante. Mi actual comandante es excelente-no un gran oficial, pero sí un hombre que será un amigo para toda la vida. Desafortunadamente, también he tenido el desafío de trabajar con ejecutivos ineptos o tóxicos. Así que sabiendo lo vital que es encontrar al líder correcto, no dormí mucho. Cuando me desperté la mañana del miércoles sentí la necesidad de arrodillarme y orar al lado de mi cama pidiendo sabiduría de Dios y Su ayuda divina para hacer nuestra elección. Inmediatamente sentí Su paz.

El proceso de entrevista fue tranquilo y unánimemente seleccionamos a la misma persona. Su condición era excelente y yo dejé mi oficina sintiéndome muy bendecido de que Dios me haya escuchado y respondido a nuestra necesidad.

 

Meditación

Juan 15:7-Si permanecen en mí [habitan vitalmente unidos a mí] y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.

En la llanura de la permanencia es donde encontramos ganancia. Jesús nos enseña que dos cosas hacen una diferencia esencial en nuestra vida de oración. Primero, tenemos que habitar en Él. En el contexto de Juan 15:1-6 esto significa estar conectado a Él (Su voluntad) así como la rama está conectada a la vid. La Traducción en Lenguaje Actual dice, “se mantienen unidos a mí.” Estamos centrados en el Hijo. Segundo, simultáneamente obedecemos fielmente y aplicamos Sus poderosas y nutritivas palabras. Este proceso dual da como resultado ¡fruto espiritual! No debería sorprendernos que Dios responda a nuestras oraciones porque estamos seguros de tener Su liderazgo y bendición.

“Pidan lo que quieran” no es una licencia para pedir riquezas, poder, fama y éxito en este mundo tal como les gusta enseñar a algunos. Pensar de esta manera es perderse la intención de Dios. Jesús claramente enseñó que la identificación con Él traería sufrimiento y persecución (Mat. 5:10, 11; Lc. 21.12). Pedro, su amigo cercano, escribiría más adelante a creyentes, “alégrense de tener parte en los sufrimientos de Cristo” (1 Pedro 4:13).

Una rama que no da fruto está desprovista de Jesús y encuentra que la oración acaba en preocupación por sí mismo. Una rama anémica cuelga los dichos de Jesús en placas pero descuida la aplicación y se vuelve difícil orar. La tibieza trae el disgusto del cielo y clama por arrepentimiento. Las ramas que dan fruto revelan el néctar de Jesús—santidad y verdad. “Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos” (Juan 15:8). En la llanura de la permanencia; algo para pensar… en reveracción.

 

Pensamiento Inspiracional de Eric & Leslie Ludy

Al aprender a habitar en Cristo y practicar Su presencia, algo asombroso sucede dentro de nosotros—algo que disipa la confusa niebla de la toma de decisiones y aclara nuestro camino. Desarrollamos un instinto santo. Nuestros oídos espirituales empiezan a sintonizar con el susurro del Espíritu de Dios. Nuestros ojos espirituales se abren a Sus huellas de dirección sobre nuestra vida.—Eric & Leslie Ludy en When God Writes Your Life Story (Cuando Dios Escribe la Historia de tu Vida).

 

 

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

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