Eligiendo el consejo correcto

En el libro de 2 de Samuel capítulo 15, el hijo del rey David, Absalón, decidió matar a su padre para tomar su corona. Absalón no era el primogénito, ni siquiera estaba en la lista para reinar en Israel. Pero él era desmedidamente ambicioso, guapo, popular, y lo suficientemente desilusionado de su padre como para tramar su ruina. En un periodo de cuatro años se las arregló para formar un ejército de leales seguidores y reclutar al consejero real de David, Ajitofel, para su causa. Tan bien planeada fue su rebelión que David tuvo que huir a Jerusalén para salvar su vida.

Cuando Absalón llegó por la fuerza a la ciudad, inmediatamente pidió consejo a Ajitofel. El viejo consejero le dijo que se acostara con las concubinas de su padre en el techo a vista de todo el pueblo. Esto le probaría a todos que no podría haber reconciliación y fortalecería la decisión de aquellos que lo seguían. Luego, Ajitofel le pidió a 12,000 soldados que fueran  tras David inmediatamente para atacarlo mientras se encontraba débil y vulnerable.

 

MEDITACIÓN EN 2 SAMUEL 16:23

2 Samuel 16:23—En aquella época, recibir el consejo de Ajitofel era como oír la palabra misma de Dios, y esto era así tanto para David como para Absalón.

Ajitofel era un hombre con la estatura de un profeta. Sin embargo, cuando evaluamos su conducta con Absalón, es todo menos un consejero de Dios. Él abiertamente animó a Absalón a deshonrar a su padre y a cometer adulterio de la manera más indignante. Él traicionó a David, el rey que tan lealmente sirvió, y desesperadamente buscó matarlo. Él estuvo más que dispuesto a ayudar a Absalón a violar tres de los Diez Mandamientos. ¿Qué fue lo que provocó que este hombre se volviese en alguien tan malvado?

Quizás como Absalón, Ajitofel estaba profundamente descontento con el reinado de David. Él sabía que cuando el medio hermano de Absalón, Amnón, violó a su hermana Tamar, David no hizo nada para castigarlo. Él recordaba que David cometió adulterio con Betsabé, embarazándola para luego mandar a matar a Urías con el fin de cubrir sus huellas. Claramente ambos, Absalón y Ajitofel, justificaban mental y emocionalmente su intento por destruir a David. Y en el proceso de aprender de ellos obtenemos lecciones valiosas sobre cómo elegir el consejo correcto.

El consejo es como la lluvia. Nutre la tierra si es administrada apropiadamente en cantidades correctas, promueve y sostiene la vida. En cantidades equivocadas, o administradas inapropiadamente, causan daño y desmoralizan. Aquí algunas claves para recordar cuando evaluamos el consejo:

  • Si el consejo viola los mandamientos de Dios y consiente en hacer aquello que está mal entonces no es de Dios.

 

  • Si el consejo viene sin oración o sin buscar la voluntad de Dios puede ser muy presuntuoso, egocéntrico o infectado con planes ocultos.

 

  • El récord de un consejero como súper proveedor de consejos no significa que su consejo actual deba ser seguido sin cuestionar.

 

  • Cuando se justifica el pecado se compromete la habilidad para discernir el buen consejo.

 

  • Si el efecto inmediato de ese consejo produce daño debes esperar que el segundo y tercer impacto empeore ese daño. Aconsejar malas acciones no puede cosechar buenos resultados (2 Samuel 17 revela lo que le pasó a Ajitofel).

Escoger el consejo correcto es la llave para una vida que agrada a Dios, así que presta atención y gózate.

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

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