El reconocimiento

A menudo noto que cuando conozco a las personas por la primera vez, ellos miran a mi pecho. ¡Qué extraño, ¿no? Lo que quiero decir es cuando llevo un uniforme me siento que los demás me están evaluando por las insignias cosidas en mi camisa. Si es el ejército u otro grupo con uniforme, las insignias, las medallas, y las cintas cuentan el entretenimiento y los acontecimientos que ha logrado una persona.

 

Todos necesitan el reconocimiento, pues lo desean. Tal vez eres el tipo de persona que huye de la atención y que no le gusta la publicidad. No obstante es importante recibir las gracias y saber que tu trabajo o contribución vale. Muchos pasan sus vidas enteras tratando de ganar las alabanzas de sus padres. Otros se sienten incompletos en su trabajo porque el jefe nunca les nota o se queda insatisfecho con su trabajo. Es terrible sentir indigno, no reconocido, y no querido.

 

Meditación

Isaías 26:12, 13—SEÑOR, tú estableces la paz a favor nuestro, porque tú eres quien realiza todas nuestras obras. SEÑOR y Dios nuestro, otros señores nos han gobernado, pero sólo a tu nombre damos honra. (NVI)

 

Las observaciones del profeta Isaías en los versículos anteriores son importantes para varias razones. Primero, cualquiera que logremos, debemos dar la gloria a Dios. Él es quien nos hizo, nos dio las habilidades y merece el crédito. La humildad auténtica ocurre cuando sabemos porque tenemos lo que tenemos. Las contiendas continúas para recibir el reconocimiento de la gente revelan una falta de paz en nuestros corazones. Cuando dejamos de esforzarnos para recibir el crédito personal y descansamos en la gloria de Dios, obtenemos la serenidad. Todo lo que hemos cumplido fue hecho posible por Él.

 

A continuación, tú y yo no tenemos que vivir nuestras vidas tratando de agradar a los demás. Nuestra identidad no es determinada por los labios de la gente sino por la afirmación de nuestro Salvador. Hay muchos señores que nos gobiernan, pero sólo honramos al nombre de Dios. Le damos la gloria, porque Él es el único que verdaderamente se preocupa por nosotros. Él ya reconoce nuestro valor. La prueba de eso es la cruz—una medida de sacrificio que ni merecemos ni comprendemos. Cuando medito en el amor de Dios para mí, yo tengo todo el reconocimiento que necesito. Cuando considero lo que ha hecho, me acuerdo de que mi anhelo es honrarle por todos los éxitos. Algo para pensar…en reverencia.

 

Inspiración

La cruz es el reconocimiento premeditado del propósito del yo personal, es decir, ser dado a Cristo, y que diariamente cargamos la cruz y probamos que ya no pertenecemos a nosotros mismos.—Oswald Chambers en The Servant as His Lord (El siervo como su Señor)

 

©2005 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.