El darse por vencido

Nicolo Paganini, (1782-1840), se cuenta entre los mejores violinistas de toda la historia. Una noche, mientras tocaba una obra de música difícil, una de las cuerdas de su violín rompió y estaba pendiente de su violín. Rodeado por la orquesta, él continuó tocando. Luego una segunda cuerda rompió. No obstante el músico hábil improvisó y continuó tocando. Una tercera cuerda rompió y marchitó como una flor muerta. Impávido, Paganini tocó magníficamente en la única cuerda que le quedaba delante de una multitud atónita. Al terminar, ellos saltaron de pie, voceando y vitoreando, “¡Bravo! ¡Bravo!” Paganini esperó hasta que el ruido menguó; luego mientras todos volvían a sentarse, alzó su violín para que todos lo vieran. El violinista señaló al director y volvió a tocar otra vez. Puso el violín Stradivarius debajo de la barbilla y tocó una última obra. ¿Puede usted imaginar el susurro de esa multitud mientras volvían a casa de ese concierto?

 

Meditación

Hechos 27:34—Les ruego que coman algo, pues lo necesitan para sobrevivir. Ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de la cabeza.

 

Esas fueron las palabras de Pablo en un barco tan lanzado por un tormento que él y todos que había a bordo pasaron sin comida 14 días, mientras luchaban para sobrevivir. En vez de darse por vencido en agotamiento, él tomó pan, agradeció a Dios en frente de todos ellos, comió, y les animaron que hicieran lo mismo. En el medio de la tempestad donde las maldiciones destacan, él decidió dar las gracias. El día siguiente el centurión salvó a Pablo y a los otros prisioneros de la conspiración de un soldado de matarlos. Su barco encalló, forzando que todos nadaran a la orilla. Como si ya no fuera suficiente, una víbora mordió la mano de Pablo cuando recogió ramojo para una fogata. ¡Los isleños concluyeron que su suerte fue tan mala como si fuera asesino! Pero cuando nada lo ocurrió, dijeron que era dios. El darse por vencido no fue parte del vocabulario de Pablo. Dios bendijo su fe y preservó su vida.

 

Cuando las cuerdas de su violín se rompen, ¿deja usted de tocar? La opción fácil es parar y culpar a ellos que hicieron las cuerdas por un producto débil o salir en frustración delante de los espectadores simpáticos. Es mucho más fácil lamentar lo que no se puede hacer que sacar el mejor de lo poco que tiene. Es una persona rara que avanza valientemente ante la privación y la adversidad. ¿Recuerda usted que Jesús nos pide que seamos diferentes?

 

Cuando las circunstancias no le van como esperaba usted, ¿muere adentro? Darse por vencido es el resultado natural del temor, el cansancio, y la inseguridad.  Pues ¡no vaya allá! Alabe usted al Ganador. No es demasiado tarde para subir el aparejo con tu violín de una cuerda y gritar sobre el trueno, “¡Soy vencedor por Jesucristo que me ama! ¡Ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni el presente ni el pasado, ni el risco montañoso ni el pantano, ni nada que fue creado—nada puede separarme del amor de Dios, proveído por mi Señor Jesucristo!” ¡Ándele! ¿Para qué espera usted? Póngase a gritar.  Y toca esa cuerda— ¡para la gloria de Dios!

 

Inspiración

Tenga cuidado con parar antes de que Dios se lo diga; si para antes de que Dios se lo diga, va a enmohecerse, y eso siempre lleva a una putrefacción –Oswald Chambers en Biblical Psychology (Psicología Bíblica)

 

©2004 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.