Decir adiós a…

MEDITACIÓN EN PROVERBIOS 3:9

Proverbios 3:9—Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas.

Esta mañana tuve un pensamiento innovador concerniente a Proverbios 3:9. Una de las maneras en que honro a Dios con mis posesiones (aparte de diezmar) es despojándome de ellas. Mientras Kathleen y yo empacamos nuestras cosas para mudarnos a Colorado Springs, nos vamos dando cuenta que no necesitamos llevar muchas cosas.

Las posesiones requieren tanto atención como energía y en algún punto puedes desperdiciar ambas cosas. Por ejemplo, ¿por qué tengo que mover cajas de libros que ya leí (o nunca leeré)? ¿Para qué necesitamos dos perforadores cuando uno es suficiente? Reducir el tamaño de las cosas puede ser una expresión de adoración. En lugar de fijar nuestra mirada en aferrarnos a las cosas necesitamos ensancharla para desprendernos de ellas.

Durante un tiempo de gran dolor, el Señor nos sacó de California a través de corazones generosos de la Iglesia Bautista Southwest Hills. Él nos llevó a Tigard y nos dio veintitrés años valiosos en Oregon. Ahora ha llegado el tiempo de decir adiós a:

Las posesiones que servirán mejor a otros

Los vecinos mientras nos preguntamos al lado de quiénes viviremos

Los amigos de un lugar para renovar amistades y hacer nuevos amigos en otro lugar

Los paisajes, sentimientos, sonidos y fragancias familiares

Un hogar que ha sido escuela, refugio, santuario y espacio para compartir

Un estudio que ha grabado canciones, llantos, risas, entusiasmo, debates y silencio

Árboles que hospedaron ardillas, cuervos, petirrojos, charas azules, gorriones y halcones

Flores que alimentaban a los colibríes, abejorros, abejas y mariposas

Un patio que hospedó arañas, gusanos, babosas, escarabajos, pulgas, mapaches, zorrillos, cuatro perros, cuatro gatos, dos ratas, un conejo, una tortuga y a ranas y grillos cantores

Una familia que pronto estará lejos (la parte más difícil) para abrazar a una familia que espera nuestra llegada

 

 

De una cosecha nor-occidental a un campo rocoso-montañoso. Decir adiós no es fácil pero es un gran recordatorio de la verdad de que éste es solo un viaje temporal hacia nuestro eterno hogar con nuestro maravilloso Padre—algo para pensar… en reveración.

Inspiración de Max Lucado

Dichosos, entonces, los que sostienen sus posesiones terrenales en palmas extendidas. Dichosos los que, si todo lo que poseen les fuese quitado,  a lo sumo les causaría un inconveniente, porque su verdadera riqueza está en otra parte. Dichosos los que dependen totalmente de Jesús para su gozo.—Max Lucado en El Aplauso del Cielo.

 

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