Comunicación

Meditación

Génesis 11:1, 4-9 Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de el Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

La intervención de Dios con la gente en la torre de Babel se explica la razón que se hablan diferentes lenguajes. Es la historia de la rebelión del espíritu del hombre contra Dios. Despué de destruir a toda la gente de la tierra con la inundación mundial, el Señor le dijo a Noé “fructificad y multiplicaos, y llenad la tierra (Génesis 9:1).’ Pero a los descendientes de Noé no les gustó la idea de esparcirse por todo el planeta. De verdad, su deseo de hacerse para si mismos un nombre les llegó de un espíritu contra Dios. Entonces les confundió su habilidad de reunirse por quitarles su lenguaje universal. Entonces les esparció según su plan divino.

En Los Hechos 2:2-6, el Espíritu Santo decendió a los seguidores de Jesucristo. Llenó a cada persona con el resultado que podían hablar en lenguajes extranjeros. Por la primera vez, los discípulos declararon las maravillas de Dios en los lenguajes nativos de los varios judios de otras naciones que estaban allí en Jerusalén para celebrar Pentecostés. El mismo Señor que había confundido los lenguajes de los hombres, ahora les había traído la comprensión.

En Perú, necesito intérpretes para comunicar. Muchas veces pensaba, qué maravilloso sería si no tuviéramos una barrera de lengua. Si no fuera por el pecado, hablaríamos un lenguaje y Dios sería el centro de nuestra conversación. Ese día vendrá cuando regrese Jesucristo. Ni aun más estaremos bloqueados por la incapacidad de comunicar. Imagínate cuan maravilloso será para estar juntos con gente de cada nación y compartir palabras de alabanza al Señor que todos comprenden. Pues, en mi barrio viven personas que dicen palabras que no comprendo. La maldición de Babel sigue. El remedio de Jesucristo llama.

Inspiración

Un día cuando estaba limpiando, empecé a cantar la canción “Pronto, muy pronto, vamos a ver al Rey (King).” Mi hijito Cory que estaba en el cuarto al lado empezó a cantar conmigo. Pero algo no estaba todo correcto, entonces le escuché su versión: “Pronto, muy pronto vamos a Burger King.” Fran Zok, Búfalo, NY.

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.