Ojos marrones (Sarah Tegtmeier)

Como madre de un niño de dos años, estoy aprendiendo más y más sobre el significado de la familia y el rol que juega al formar la identidad. No es poco común para el pequeño Jadon, con sus ojos grandes y cabello desordenado, señalar emocionado las características que como familia tenemos en común. A él le encanta hacer una lista de todos nuestros nombres, seguido por “¡ojos marrones!” o “¡cabello marrón!” Cada vez que termina su lista, nos mira a su papá o a mí, esperando ansioso por la afirmación de que sí, cada uno de nosotros tenemos ojos o cabello marrón. En este inocente y adorable intercambio, escucho a un corazoncito vulnerable expuesto. Él tiene una pregunta en su corazón que espera que su papá o yo respondamos: ¿Pertenezco? ¿Encajo? ¿Me parezco a ti?

De lo que me he dado cuenta es que yo también, veinticuatro años mayor, llevo la misma pregunta en mi corazón: ¿A dónde pertenezco? ¿A quién le pertenezco?

 

MEDITACIÓN EN ROMANOS 8:14-16

Romanos 8:14-16—“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: “¡Abba! ¡Padre!” El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

No hace mucho tiempo mi familia y yo estuvimos involucrados en una casa iglesia. Durante una de las reuniones con este cuerpo, el líder de alabanza empezó a cantar una canción espontánea, “Cuando me miro en el espejo, me parezco a Ti.” Primero, dudé, mirando a mí alrededor para ver si alguien más estaba cuestionando el sentido teológico de tal clamor. ¿Quién soy yo para clamar que me parezco a Jesús? Sin embargo, al ir meditando en la letra en las semanas siguientes, me di cuenta que si somos hijos de Dios, entonces cuando nos miramos al espejo, aunque no nos vemos exactamente como Él si nos parecemos a Él.

Así como las familias naturales pueden compartir hoyitos o cachetes grandes, nosotros también exhibimos los trazos de nuestro Padre. La belleza de esta verdad es que mi hijo Jadon no tiene que intentar tener ojos marrones como los míos – simplemente los tiene. Él no tiene que intentar tener la barbilla partida de su papá – simplemente la tiene. Es así que, cuando somos llenados con el Espíritu Santo, Sus trazos de amabilidad, paciencia, y amor fluyen a través de nosotros. El Espíritu mismo dentro de nosotros da testimonio a nuestra inquisitiva alma que Dios es nuestro Padre, nuestro “¡Abba!”.

Es hermoso que Dios haya colocado esta pregunta de “¿A dónde pertenezco?” muy dentro de nosotros y que no la haya dejado sin respuesta. Su Espíritu mismo afirma ¡que le pertenecemos! Lo que es más, si me llena de gozo escuchar a Jadon proclamar nuestra semejanza, cuánto más traerá deleite al corazón de Dios Padre escucharnos aceptar lo que Él ya ha dicho de nosotros. A través de Su Espíritu de adopción somos Sus hijos y ¡nos parecemos a Él!

 

©2014 Sarah Tegtmeier ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

Eclesiastés 12:10 – El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad. (NTV)

Por medio del Espíritu

Addicere tiene serios problemas. Ella está obsesionada con la pornografía y no se atreve a tomar siquiera un sorbo de alcohol o pronto se emborracha. Esta joven es asombrosamente talentosa y proviene de un hogar de padres amorosos que la criaron con fuertes valores morales. Sin embargo, a pesar de su buen ejemplo, su hija está en un camino que terminará en tragedia si no llega a un punto de comprensión espiritual.

Como la mayoría de personas bien intencionadas, Addicere nunca se propuso ser una adicta. Simplemente quería divertirse con sus amigos. Aunque la mayoría de ellos sabía cuándo detenerse, su fuerte naturaleza compulsiva consistentemente la llevaba más allá de las líneas de la prudencia. En dos ocasiones estuvo a punto de morir por manejar ebria. Aún peor, como ella es compulsiva, realmente no logra entender que no puede arreglar sus problemas con su propia fuerza. Ella sabe el número de días que ha permanecido sobria y le rinde cuentas a un grupo de amigos. Sin embargo, permanece alejada de Dios porque siente que Él la deja sola. Ni siquiera está segura de que Él exista lo que va minando su alma.

MEDITACIÓN EN ROMANOS 8:12,13

Romanos 8:12,13—Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán.

Addicere puede ser el extremo, pero eso no debería volvernos petulantes. No puedo decirles todas las veces que me he puesto metas para eliminar malos hábitos o patrones de pensamiento no saludables, sólo para fallar. Aquí está una verdadera declaración. No puedo matar las obras de mi carne yo mismo. Necesito ayuda. Sí, puedo mejorar mi comportamiento y aún mi actitud. Pero mi corazón es otra cosa—aún en medio de la alabanza los pensamientos inapropiados brotan sin importar cuan fuertemente intente suprimirlos. ¿Entonces qué hago?

Afortunadamente hay un Dios, y Él si me creó. Él entiende mis desafíos así como lo hace con los desafíos que cada persona en el planeta tiene que enfrentar. Considera por un momento, que aún en la presencia de Jesús—el compañero perfecto a quien rendir cuentas, Sus seguidores no podían evitar decir o hacer cosas incorrectas (veamos Mateo 26:75, Marcos 9:34). Por esta razón, Jesús prometió enviarles el Espíritu Santo que los guiaría a toda verdad (Juan 16: 7, 13). Es por esta razón que Pablo, en el pasaje mencionado arriba, menciona que es por el Espíritu que podemos matar nuestra carne y sus deseos pecaminosos.

Addicere nunca tendrá éxito para superar sus deseos sin la ayuda del Espíritu Santo. Tampoco lo haré yo. La clave para un carácter reedificado, un comportamiento exitoso, y una vida plena están supeditados a nuestra dependencia en el Espíritu. ¿Cómo hacemos esto? Tenemos éxito: al reconocer nuestra propia incapacidad; al pedir Su ayuda; y, al obedecer mediante una acción, aquello que Él pone en nuestra conciencia y mente que hagamos. Como apliquemos esa pequeña palabra “por medio” nos define a ti y a mí.

Si quieres vivir, confía en el Agente correcto. Si quieres fallar, trata de solucionarlo todo por ti mismo o a costa de otras personas. Addicere necesita al Espíritu Santo si es que quiere vivir una vida exitosa. También nosotros, por medio del Espíritu. Así lo hacemos, para la gloria de Dios.

 

 

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Eclesiastés 12:10 – El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad. (NTV)

Introspección – El día después

El día después de que se me murió mi mamá, la extrañé mucho, pero sabía que la vería otra vez algún día en un lugar mucho mejor. Comprendí y compartí su fe.

El día después de Gander, lloré de la pérdida de mi mejor amigo y de la memoria de los 248 soldados que murieron innecesariamente y misteriosamente en el accidente de avión. Luchaba con Dios sobre la pérdida. Me preguntaba la razón que yo no estaba en ese avión también.

El día después de que descubrieron el tumor cerebral de mi hijo, el prognóstico del médico replicó en mi ser ahora sin sensación. Respiré el aire de incapacidad y me quedé embargado de emoción sobre sueños que jamás se realizarán.

El día después del 11 de septiembre, no pude regresar de Georgia a Oregón. No hubo ningún vuelo comercial por todo nuestro país. Me preguntaba si la tragedia que ocurrió pudiera volver los corazones que ignoraban a Dios hacia El. El dolor de la pérdida despertó otra vez.

Meditación

Romanos 8:35—¿Quién nos separá del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez. o peligro, o espada?

Cada persona experimentará “el día después.” No hay lugar aquí en el mundo donde no exista la tribulación. Hoy es el tiempo para introspeccionar. Si no escojamos examinar lo que no hemos comprendido, o lo que hemos sentido y hemos experimentado, pues somos casi robots. El introspeccionar no teme desafiar lo obvio ni teme abrazar lo ilusivo. Si lo hagamos con honestidad, nos dirige a una posición de insuficiencia y da honor a la importancia de preguntar.

Los desastres tuercen nuestras emociones y muchas veces nos dejan perplejados. El día después, las memorias trágicas tiemblan nuestra perspectiva de Dios. El sufrimiento nos atormenta hasta que podamos dudar en el Creador misericordioso. Pero si Dios no nos cuide, ¿para que propósito haya la vida? ¿Para qué aceptamos una vida sin propósito si es nuestra rebelión que causa el pecado? ¿Acepta Dios la maldad? o mejor ¿no es El quien provee la gracia para vencerla? ¿Por qué nos da la libertad de elegir sabiendo que no lo obedecemos a no ser que El busque nuestro amor sincero? ¿Es posible que el dolor resulte en preguntas más profundas?

Pedro era un discípulo dedicado a Cristo. Cambió su vida tanto que se dicen que murió a causa de su creencia en Jesucristo en una cruz cabeza abajo. Comprendió y proclamó el plan sencillo de Dios para salvar las naciones. “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38).

Saulo, uno que odió a Jesús, se cambió profundamente después de encontrar personalmente a El y llegó a ser seguidor. Escribió “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos 10:9).  Anotó que la salvación es una dádiva para siempre (Rom.6:23).  A la cara de catástrofes increíbles y sufrimientos personales, descubrió el poder creíble del Salvador increíble. Así como Pedro, murió por su fe.

El día después, ¿no es importante pedir lo importante? ¿Arriesgamos ignorar nuestra inmortalidad? ¿Tenemos fe en el único plan requisito de Dios para realizar Su gracia? Cuando venga el sufrimiento, ¿cómo reaccionaremos? Tenemos la oportunidad para evaluar nuestra condición y el regalo que Dios nos ofrece. Ahora mismo tenemos el privilegio para decidir. El día después puede ser demasiado tarde.

Inspiración

La introspección vale porque es la única manera de descubrir que necesitamos a Dios. La introspección sin Dios se vuelve loco a uno.—Oswald Chambers en The Servant As His Lord

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

Justificar

Quiero ser bueno y sospecho que es igual para ti. Sin embargo, a pesar de mis buenas intenciones, no puedo vivir una vida perfecta. Lo más que conozco al Señor, lo más sé que no soy perfecto. Por esa razón encuentro difícil el concepto de la justificación. Dios en su profunda santidad no tenía que ir a extremos para rescatarme del pecado. No me necesitaba. Ciertamente le he ofendido una y otra vez.Sin embargo, inexplicable por su amor sin fin, eligió un camino horrible para abrir un camino fantástico a la salvación maravillosa.

 

Meditación

Romanos 3:22-24—Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.

 

Justificar es el comienzo crítico y fundamental de nuestra salvación.Teologicamente, el ser justificado significa ser libre de la culpa y de la pena del pecado. Justificar nos considera buenos. Solo Dios es capaz de hacer esto por susoberanidad y su carácter perfecto. Por su acto como el juez de perdonarnos por el sacrificio de Jesús en la cruz, se restaura nuestra relación antes separada de El. Por tomar sobre sí mismo nuestro pecado y por derrotar la muerte, el Hijo perfecto de Dios se sacrificó su vida para darnos la oportunidad para la salvación.

 

No podemos ganar la justificación. Heredamos el carácter pecaminoso y pecamos. Rompemos las leyes de Dios. No es suficiente el decir que le amamos a Dios ni bautizarnos, ni asistir a culto, ni practicar los sacamentos ni nacer en una familia cristiana. No son estas cosas lo que nos justifica ante nuestro Juez Santo. Una persona enferma de cáncer no puede curarse por hacer buenas cosas. Lo que hacemos nosotros no puede ganar el perdón de Dios. ¿Cómo podemos ser justificados?

 

Principalmente en el libro de Romanos, El Espíritu Santo inspiró al Apóstol Pablo que nos enseñe que la justificación viene de la gracia de Dios y nos llega por la fe que tenemos en Jesucristo. Veintinueve de las cuarenta veces que se usa el verbo [justificar] en el Nuevo Testamento vienen de Pablo. Justificar contiene el perdón y precede nuestra transformación moral y la santificación (lo que es parte del proceso de hacernos santo). El resultado de justificar es la paz con Dios, la adopción entre su familia, y la promesa de la vida eterna con El.

 

Así como yo, tal vez no te sientes digno de la justificación. Pues, el gran amor que obligó que Dios nos persiguiera, debe inspirarnos a seguirle a El. La fe verdadera no termina con aceptar lo que El hizo mientras hacemos todo lo que queremos, pero sigue un anhelo de seguirlo y por eso hacernos más y más como El. Es algo para pensar . . . en reveración.

 

 

Inspiración

Dios no nos justifica porque somos dignos de eso, pero por el acto de justificarnos El nos da valor.—Thomas Watson

 

La doctrina de la justificación es la base que apoya todos los otros beneficios que recibimos de Cristo.—Erwin W. Lutzer

 

Por siglos los eruditos han discutido si la justificación refiere principalmente al estatus nuevo en Cristo o al carácter moral nuevo en Cristo. Los eruditos protestantes, principalmente los luteranos han discutido que el justificar significa lo primero mencionado arriba que indica que Dios pronuncia que justifica al pecador sin referencia ninguna al cambio moral. Los eruditos católicos han discutido lo opuesto, que la justificación significa que Dios hace que la persona sea justa, o sea, habla de la regeneración moral.

 

En los debates, se aclara que mucho énfasis en cualquier alternativa se dirige a una perspectiva deformada del cristianismo. Se equivoca el recalcar la justificación en una manera más que la otra. El mejor comprendimiento de la justificación incluye ambas ideas; el estatus nuevo de una persona ante Dios y la vida nueva que este estatus nuevo demanda.—Holman Bible Dictionary [Diccionario de la BibliaHolman]

 

«Perdónanos nuestras deudas,» eso es la justificación; «no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno,» eso es la santificación en sus formas negativas y positivas.—Charles Spurgeon

 

Referencias bíblicas que revelan la justificación

Génesis 15:6; Salmos 32:2, 71:16, 89:16; Isaías 42:21, 45:24-25, 46:12-13, 50:8, 51:5-6, 53:11, 54:17, 56:1, 61:10; Jeremías 23:6; Habacuc 2:4; Zacarías 3:4; Juan 5:24; Los Hechos 13:39; Romanos 1:16-17, 2:13, 3:21-22, 24-26, 28; 30, 4:3, 5-25, 5:1;9;11-21, 6:22, 7:1-25, 8:1,30-31,33-34, 9:30-32, 10:1-21; 1 Corintios 1:30; 6:11; 2 Co 5:19; 21; Gálatas 2:14-21, 3:6, 8-9, 11, 21-22, 24, 4:21-31, 5:4-6; Efesios 6:14; Filipenses 3:8-9; Colosenses 2:13-14; Tito 3:7; Hebreos 11:4;7; Santiago 2:20-23; 26

 

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

La providencia II

Cuando usamos la palabra providencia para referir a Dios, queremos decir que Él fielmente provee y efectivamente preserva, provee y gobierna Su creación a menudo por causas secundarias. Proverbios 20:24 dice, “Los pasos del hombre los dirige el SEÑOR. ¿Cómo puede el hombre entender su propio camino?” (NVI)

 

El 29 de marzo de 2004, yo vi claramente la providencia del Señor. Había estado en Atlanta, Georgia para dar dos conciertos y hablar en la iglesia de un buen amigo mío y ya estaba de vuelto a mi casa. Llamé a mi esposa del aeropuerto para coordinar que ella me recojiera en Portland y ella me informó de la muerte de nuestra amiga, Laurie. El esposo de Laurie, Dan, mi compañero de clase de West Point, servía como reservista en Afganistán. Después de obtener la información pertinente de Kathleen, llamé al grupo reservista de Dan y pedí que el representante del apoyo familiar me llamara con la información del vuelo de regreso de Dan. En el momento de mi llamada, el grupo no sabía de su hora de llegada, su aerolínea, etc.

 

Tan pronto como colgué me sentí conmovido a orar. Le pedí a Dios que me pusiera en el vuelo de Dan. Entonces abordé el avión y volé a Cincinnati. Mientras esperaba en Ohio mi vuelo de conexión, Delta anunció que había hecho demasiadas reservaciones y les pidió a voluntarios que entregaran sus asientos. Ansioso para recibir el billete gratis que ofrecieron y para retardar mi vuelto, fui al contador para hacerme voluntario. Mientras estaba allí, oí una voz que me llamó “Hola, Dani.” ¡Miré a mi derecha y allá estaba Dan! Sorprendido y satisfecho, dejé el contador para juntar con él. Pude cambiar mi asiento para sentarme junto a Dan. Dios maravillosamente nos puso juntos en esta última sección de su viaje difícil a casa.

 

El catequismo de Heidelberg (1563) pregunta: “¿Qué es su único consuelo en la vida y la muerte?” Respuesta: “Que yo, con el cuerpo y el alma, en la vida y en la muerte, no me pertenezco a mi mismo, sino a mi Salvador fiel, Cristo, que … me preserva tanto que sin la voluntad de mi Padre en el Cielo ni siquiera un pelo puede caerme de la cabeza; sí, que todas las cosas deben resolverse para mi salvación.” Amigo, Dios me envió a Atlanta y planeó mi vuelto para que en justo el momento adecuado yo pudiera estar con un hermano querido. Nos juntamos en una ciudad por la cual casi nunca hago demoras. Ni siquiera podría empezar a calcular la probabilidad…. Lo importante es que Dios bondadosamente sabía de ante mano, contestó mi oración y otra vez me mostró su providencia poderosa. Nuestro Padre cariñoso nos cuida. Aún en los tiempos más difíciles podemos y debemos confiarlo. Podemos creer con Pablo, “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito” (Romanos 8:28 NVI).

 

Inspiración

La palabra “proveer” (del latín providere) significa en su etimología “prever.” La palabra correspondiente del griego, πρόνοια, prónoia, significa “previsión.” … La doctrina de la providencia divina, entonces, refiere al cuidado y gobierno preservador que Dios emplea sobre todas las cosas que Él ha creado a fin de que cumplan el objeto para el cual fueron creados.—The International Standard Bible Encyclopedia (La enciclopedia internacional establecida de la Biblia)

 

“La providencia es el término más comprehensivo en el lenguaje de la teología. Es el fondo de todos los varios departamentos de la verdad religiosa, un fondo misterioso en su luminosidad y oscuridad mezcladas. Penetra y llena la esfera entera de las relaciones del hombre con su Creador. Conecta el Dios invisible con la creación visible, la creación visible con la obra de la redención, la redención con la salvación personal y la salvación personal con el fin de todas las cosas. Lleva nuestros pensamientos atrás al propósito supremo que fue en el principio con Dios y adelante al fin previsto y la consumación de todo, mientras incluye entre estos la completa variedad infinita de los tratos de Dios con el hombre”—W. B. Pope, en Compendium of Christian Theology, I (Compendio de la teología cristiana, I)

 

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El diseño

Meditación

Romanos 1:20-porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.

El autor de Los orígenes de la vida, el físico teórico Freeman J. Dyson dice, “ Mientras vemos el universo e indentificamos los muchos accidentes de física y de astronomía que han ocurrido para nuestro bien, casi parece que el universo sabía que veníamos.”  Hmm.  ¡No era el universo que sabía que veníamos!

El naturalismo es el sistema de creencia que dice que todo lo que pasa se puede explicar en términos de reglas y causas naturales sin atribuirlo el significado moral, espiritual o supernatural (The American Heritage Dictionary). Los naturalistas creen que el mundo se evolucionó sin creador y rechazan la noción que un Dios diseñador es responsable de la vida. Por creer ese punto de vista rechazan la evidencia poderosa que requiere un Diseñador.  Tras su intelecto, ¿puede ser el asunto verdadero el problema de su culto a su propia voluntad y su culto a la suerte que se opone la concesión de un Creador omnipotente?

El pecado no le importa a una persona que abraza la creencia que nosotros simplemente somos criaturas sin creador. La proliferación del pensamiento naturalista socava  la importancia de tener absolutos para la vida. “Vivir así como quiera, porque cuando muera, muere.” Al contrario en Génsis, descubrimos que hay un Señor que nos formó del polvo de la tierra sin el propósito que terminamos siendo polvo soplado por el viento para siempre.  Nos llama a vivir una vida santa según su voluntad divina. Si necesitamos evidencia que El existe, solamente tenemos que ver lo que nos rodea. Si la hermosura de la naturaleza no nos impresiona, las matemáticas y la ciencia proveen una prueba convincente del diseño y por eso del Deseñador.

Dr. Walter Bradley en “The Designed ‘Just So’ Universe” escribe: Hay ciertas constantes universales que son una parte esencial de nuestra descripción matemática del universo. Una lista parcial se encuentra en tablado 2 e incluye la constante de Planck “h”, la velocidad de la luz “c”,  la fuerza de gravidad “G”, la masa del protón, del electrón y del neutrón, la unidad de carga del electrón y del protón, y la fuerza débil, la fuerza nuclear fuerte y las constantes del electromagnético acoplamiento, y la constante de Boltzmann, k . . .

Esto es solo para ilustrar y no es una lista exhaustiva de los ejemplos de las coincedencias cósmicas que claramente demuestran que las cuatro fuerzas de la naturaleza han sido creadas con cuidado para crear un universo que de largo plazo provee la fuente de energía y la variedad de bloques de construcción atómicos los cuales que son necesarios para la vida.

El artículo del Dr. Bradley también comparte que cada fuerza es exacto y frágil para que exista la vida.  Ofrece la evidencia para el diseño. Te estimula leer su artículo y las obras de otros científicos en www.origins.org. El apóstol Pedro nos desafía, “sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15). Hay mucha evidencia que Dios diseñó la vida. Lo mejor que comprendemos las complejidades y la hermosura de lo que creó, lo mejor podremos compartir la intimidad y la esperanza que vienen de conocer a nuestro Padre invisible. Algo para pensar . . . en reveración.

Inspiración

“Las reglas de la naturaleza son escritas por la mano de Dios en el lenguaje de las matemáticas.”-Galileo Galilei (1564-1642)

“Las ecuaciónes de la física son increíblementes sencillas, elegantes y hermosas. Esto en sí es una comprobación suficiente para mí para probar que debe ser un Dios que es responsable de esas reglas y es responsable para el universo.”-Australian astrophysicist Paul Davies

“La astronomía nos lleva a un evento único, un universo que fue creado de la nada y delicadamente balanceado para proveer exactamente las condiciones necesarias para sostener la vida. En la ausencia de un accidente absurdamente improbable, las observaciones de la ciencia moderna parecen sugerir un plan supernatural y esencial.”-Nobel laureate Arno Penzias

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.