Obedecer

Muchas veces he leído la siguiente sección en Marcos y tengo que admitir que siempre encubría su acción como algo comprensible y que no importa mucho. En realidad, le parezco mucho a ese hombre—puedo recordar las veces cuando Dios me ha recordado de su palabra y me gustaba más mi idea.Otra vez me recuerdo de la importancia de obedecer. Lo que dice Dios, debo hacer.

 

Un hombre que tenía lepra vino a Jesús y le rogó de rodillas, «Si quieres, puedes limpiarme» (Marcos 1:40). Jesús lleno de compasión, lo tocó al hombre, curándolo. Pues entonces hizo algo extraño. Le advirtió fuertemente al hombre que no dijera lo que pasó a nadie y que él se presentara a un sacerdote y ofreciera los sacrificios de Moisés para la purificación. Jesús le dijo que eso serviría como testimonio a los demás (a los sacerdotes y a los otros judíos).

 

Marcos sigue escribiendo, «Pero él salió y comenzó a hablar sin reserva, divulgando lo sucedido» (1:45). La palabra “pero” debe atraer nuestra atención. Es el precusor a la desobediencia y un señal que la instrucción de Dios está a punto de estar olvidado. Este hombre sin duda pensó, “¡Qué bueno! Ahora no soy leproso. ¡Qué impresionante es Jesús! Claro que voy a decir a todos lo que pasó. El merece que todos reconozcan su mérito. Le ayudo porque él acaba de ayudarme a mí.” Pues estamos de acuerdo; comprendemos la razón que quería anunciar la noticias increíbles—“¡Me curó!”

 

Ese anuncio “inocente” hizo mucho daño al trabajo de Jesús. Como resultado de todo, él no podía entrar en ningún pueblo abiertamente. Tenía que quedarse fuera de los pueblos en lugares solitarios(1:45).  Hmmm. Me pregunto cuántas veces hay que yo había dejado a Dios solo porque escogí la celebración cuando él quería el silencio. Me pregunto cuántas veces hay que yo había insitido en mis planes porque parecían “correctos” y por eso resistí al Espíritu Santo. Me pregunto cuántos triunfos que yo habría experimentado  si hubiera escuchado y obedecido. Si Jesús tiene el poder de limpiarme, ¿qué derecho tengo yo de ignorarle? El baño de la gracia es tan lujoso que es muy fácil rechazar el jabón de la disciplina.

 

Meditación

Hebreos 12:25—Tengan cuidad de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que no amonesta desde el cielo.

 

Inspiración

Nos equivocamos cuando pensamos del futuro; el propósito de Dios es nuestra obediencia— Oswald Chambers en God’s Workmanship.

 

Existe una forma sútil de rebelión que dice que si verdaderamente Dios me ama, puedo desobedecerlo, especialmente si no hay evidencia objetiva que causa daño. .—Walter Henrichsen en Thoughts From The Diary Of A Desperate Man

 

©2003 Daniel York ARR.  Reveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

La comida

El día de acción de gracias supuestamente es para recordar lo cuán bendecido somos por nuestro Padre celestial. Si la gratitud es el propósito, la comida es el recordatorio. En verdad, una comida grande es una costumbre buena para celebrar nuestras bendiciones. Ningún día de acción de gracias pasa sin que pienso en viajar a Newburgh, Nueva York con mi compañero, mi mejor amigo, Dave Mead. Nos atracábamos en la casa de su abuela—para dos cadetes jóvenes, comer fue un deporte de competencia.

 

Hoy mis padres y mis hermanas y sus familias nos reunimos en nuestra casa para nuestra cena festiva anual. Mi esposa hizo el pavo más delicioso que he comido. Normalmente, el pavo me da sueño, pero esta noche no tengo ganas de dormir. Me intriga la meditación de un versículo de Hebreos.

 

Meditación

Hebreos 5:13,14—El que sólo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia; es como un niño de pecho. En cambio, el alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual. (NVI)

 

Sin la comida no podríamos sobrevivir. Pero no sólo es comer lo que importa; el tipo de comida que comimos es lo que determina nuestra salud. Si sólo bebiéramos la leche, a nuestros cuerpos les faltaría muchos nutrios y seríamos vulnerables a los gérmenes y las enfermedades. “Claro que sí,” dices. Pero, encuentro en aumento a cristianos miserables (y eso debería ser oximoron). Lo que todos tienen en común es que están contentos beber la leche. De vez en cuando asisten a la iglesia, infrecuentemente hablan a Dios y esto es todo de su dieta espiritual. Las consecuencias de ese hábito anémico son una inhabilidad de hacer buenas decisiones, una falta del fruto espiritual, una tendencia de pecar, un sentido de culpabilidad, y una relación (amistad) débil con Dios.

 

La madurez espiritual es un producto directo del comer disciplinado. Si queremos conocer a Dios debemos alimentarnos en su Palabra. Los que constantemente requieren la enseñanza en las “verdades primarias” de la Palabra de Dios (v. 12) no progresarán a la enseñanza de vivir rectamente. Muéstrame una Biblia cubierta en polvo y encontrarás a un creyente vacío. Muéstrame una Biblia bien usada y encontrarás a un cristiano fuerte.

 

Dios nunca quería que nos alimentáramos de la leche. ¡Gloria a Dios! Él nos da un surtido de fruta, verduras, carne, y cereales que debemos consumir para su gloria y nuestro provecho. Si quieres saber la diferencia entre lo bueno y lo malo, mira lo que estás comiendo.

 

Inspiración

La comida no es la salud, y la verdad no es la santidad. Hay que asimilar la comida para resultar en la salud, y para el hijo de Dios hay que asimilar la verdad para resultar en la santidad.—Oswald Chambers en Grow Up Into Him

 

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

La dureza

Vanadium miraba fijadamente los brazos musculosos y cargados de sudor de Dowson mientras clavaba el pico en el suelo.  La única cosa que quería fue un hueco bueno.  Pero él no llegaba a ningún lado.  Por fin, frustrado y cansado, señaló que ella viniera afuera.  “¡Es inútil!  Esta colina es hecha de granito.  ¿Estás segura que no podemos poner este alimentador en ninguna otra parte?”

 

“¡No!  Lo quiero aquí mismo,” ella insistió obstinadamente.  Ella tiró su vaso que rompió, salpicando el martini sobre el suelo sediento.  Estaba para decir algo tosco cuando él echó al aire las manos y se dio la vuelta, y así despertó una memoria vieja.  Hace treinta años, en este mismo día su padre cerró silenciosamente la puerta y dirigió a dos niños asustados fuera de su madre chillona.  Se dio por vencido vivir con una esposa contenciosa que rehusó dejar de beber y los abusó gravemente.  El último recuerdo Vanadium tenía de ella fue un vaso rompiendo contra la puerta cerrada.

 

Las lágrimas se formaron y empezaron su camino descendente.  ¡La chica linda que cantaba a Jesucristo, la joven estudiosa que inspiraba a otros por su amor fiel hacia Dios, la esposa joven alabada por la iglesia llena de amigos de algún modo había llegado a ser como su madre!

 

Meditación

Hebreos 3:7,8a, 12—Por eso, como dice el Espíritu Santo: “Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón…” Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo.

 

(Dos años más tarde) Vanadium Denison* habla a una clase de parejas jóvenes casadas.  Sus ojos brillan, su voz es suave y sólo pueden maravillarse de la transformación.  Escuchan detenidamente las palabras nacidas de las lecciones aprendidas.  La dureza no puede poseer un corazón por tomarlo por asalto.  Gana por pasos sútiles.  Engaña los pensamientos y luego mima el orgullo para que no pueda admitir el estar equivocado.  Establece los hábitos que alimentan la carne ansiosa.  Menosprecia la verdad como estante e impertinente.  Pronto una dieta de telenovelas reemplaza la hora de la oración.  El chismorreo de la oficina llega a ser más sabroso que la Palabra de Dios.  La dureza da la bienvenida al compromiso como a un hermano no visto desde hace mucho tiempo.  Las bebidas sociales se extienden a guardar botellas.  Compartir el Señor se hace tabú porque Él ofenderá a sus amigos liberados.  Ir a la iglesia no satisface, porque la dureza encuentra las faltas de otros y las torce.  Como el suelo sediento que no cede, la dureza gana la fuerza por la sequía.  Amigos, si quieren ser como Jesucristo no pueden vivir como Judas.

 

Inspiración

Cuídese de la dureza espiritual.  Si alguna vez tiene el indicio más pequeño de ella, pídase cuenta de todo hasta que vuelva a poseer su ternura al Espíritu de Dios. —Oswald Chambers en Run Today’s Race (Corra la Carrera de Hoy)

 

*Persona ficticia

 

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

La hospitalidad

Se dice que Benjamín Franklin dijo, “los peces y los visitantes huelen en tres días.” Era posible que hubiera unas personas difíciles en su casa. Erwin W. Lutzerescribió: La hospitalidad es una prueba de ser como Cristo porque a los egoístas no les gustan que los extranjeros invadan sus vidas personales, especialmente los que no tienen nada. Prefieren sus propios amigos que comparten el mismo estilo de vida. Solamente los humildes tienen los recursos de dar a si mismos a los que no les devuelven nada.

Meditación

Hebreos 13:2 No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Imagínate que encuentras a alguien que no conoces, a una persona que necesita mucho. Con benevolencia la ministras con comida, con una palabra amable, con hospitalidad o con dinero. No te preocupes si la persona puede recompensarte o no. Tal vez sería una prueba que venía de Dios. No me gustaría nada si estuviera con un ángel y me comportara como un diablito.

La hopitalidad es la habilidad de servir a otros para dar honra a Dios por compartir la bondad. Puede ser un acto de bondad o una práctica continua. Al profesor JoséAldrich le gustaba mucho enseñar a sus estudiantes lo siguiente: que a las personas no les importa nada lo que sabes hasta saber que te importan ellos.

En una patria donde importa el egoísmo, la hospitalidad da el último vaso de agua a un extranjero cansado. En una sociedad donde lo que importa es el individuo, la hospitalidad practica la fe de ser vulnerable para servir a Jesucristo. Si tu iglesia no está aumentando de personas, tienes que hacer una prueba de la hospitalidad. ¿Estás dando la bienvenida a los visitantes? ¿Hay alguien que está pasando el tiempo necesario de conocer a la persona bien y ofrecerle la amistad y la bienvenida?

Crecí en una familia que siempre tenía visitantes en casa. Soy una persona mejor hoy en día por lo que aprendí de los visitantes en nuestra casa. No era conveniente todo el tiempo. Había sacrificios de tiempo y recursos. Había conflictos de personalidades. Pero aprendí por ver a mis padres que demostraban que el investir en las vidas de otros tenía su recompensa. Frecuentemente mi hermana y mi cuñado abren su casa a sus vecinos. Ellos tienen la idea. Es emocional verlos en acción.

No es fácil practicar la hospitalidad. Tal vez estás cansado. ¡Anímate, mi amigo! Tu espíritu bondadoso bendice en maneras que no te da cuenta. Refréscate en el Señor. Pon tus ojos en El. Jesucristo que les lavó los pies a sus discípulos quiere obrar por nuestras manos para bendecir a los que tienen sed de conocer su amor. Algo para pensar. . . en reveración.

Inspiración

La hospitalidad es una forma de adorar – un proverbio judío.

Cuando hay espacio en el corazón hay espacio en la casa – un proverbio danés.

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.