La rectitud

La Rectitud

 

Daniel dio una patada a la pelota, y ésta se escapó de las manos del portero, el cual enfurecido tiró al suelo a Daniel, causándole daño a su hombro y cuello. Daniel dijo que tuvo que controlarse de pararse y apuñalar al hombre. Los deportes siempre revelan una naturaleza interior que no nos gusta admitir que existe. Jesucristo luchó contra el pecado y triunfó sobre él. ¿Cómo? Confió y obedeció completamente a Su Padre. No se rindió al mundo (un lugar y una sistema asociados con el pecado y dominados por Satanás). Juan escribió, “Pero ustedes saben que Jesucristo se manifestó para quitar nuestros pecados. Y él no tiene pecado. Todo el que permanece en él, no practica el pecado. Todo el que practica el pecado, no lo ha visto ni lo ha conocido.” (1 Juan 3:5,6). Si queremos ser rectos, tenemos que ser como Jesucristo.

 

Se logra la rectitud por medio de dos cosas: la fe piadosa y la obediencia piadosa. Cristo sirvió como modelo por confiar en Su Padre y cumplir su voluntad. Aunque fue recto, Jesucristo murió como un criminal. Hay una gran lección en esto. A menudo esperamos que por nuestro buen comportamiento otros nos vayan a tratar apropiadamente. Cuando somos maltratados, nuestro sentido de justicia es violado. Pero si nos amargamos, revelamos que a nuestra rectitud le falta la fe y que nosotros obramos en nuestras propias fuerzas. La verdadera rectitud es hacer lo bueno y ser bueno, los cuales vienen por fijar nuestros corazones y mentes en “todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio” (Filipenses 4:8). Saul Bellow, ganador del Premio Nobel de Literatura, escribió, “Un hombre solamente es tan bueno como lo que ama.”

 

Si leo la literatura secular, si escucho la música secular, si veo los programas seculares, si me meto con la gente secular y abandono el meditar en la verdad de Dios y comunicarme con Él durante el día, entonces no debo estar sorprendido en encontrarme a menudo desanimado, lleno de pensamientos críticos, e infiel en servir a Dios. Lo que pienso y considero influye como me siento y actúo. Por eso, empiezo cada día leyendo la Biblia, orando, y escuchando la música de alabanza. Este hábito me fortifica con la verdad de Dios, me fortalece contra los ataques del enemigo y me da la fuerza para resistir las tentaciones. Lo que hacemos a Jesús determina lo que el mundo nos hace a nosotros.

 

Inspiración

No podemos salvarnos ni santificarnos a nosotros mismos, Dios lo hace; pero Dios no va a darnos buenos hábitos, no va a darnos un buen carácter, no va a hacernos caminar rectamente. Nosotros mismos tenemos que hacer todo esto, tenemos que cumplir la salvación que Dios nos ha dado…La única cosa que sobrepasa el hacer lo bueno es ser bueno.—Oswald Chambers en My Utmost For His Highest (En Pos de lo Supremo)

 

Vamos a asir a Dios y a las cosas de Dios—esto debe ser nuestro esfuerzo principal, esto es el camino que el corazón debe seguir. —John Casina

 

©2004 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.

Amar a la gente

Meditación

1 Juan 4:7, 21 – Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.  21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

 

1 Juan 4:7-21 nos provee una fundación maravillosa para entender la importancia de amar uno a otro.  Hay cuatro principios que se puede extraer del texto.

 

Principio #1La acción de amar uno a otro tiene que ser una acción continúa. – vs. 7.  Treinta y cinco veces en el libro de Salmos, los autores describen el amor de Dios como perdurando para siempre.  Cuando San Juan dice “amémonos unos a otros,” no implica que podemos amar uno a otro solo una vez si quisiéramos.  Más bien, conecta el mandamiento de amar uno a otro con La Biblia que nunca deja de compartir el amor de Dios para nosotros.  No puede encender el amor ni apagarlo cuando quiera.  No puede basar el amor en los sentimientos o cómo la gente del mundo nos trata.  ¿Puede usted imaginar como sería la vida si Dios escogiera no amar a nosotros?  Sería como el infierno.

 

Principio #2El Amor es de Dios…Dios es Amor. – vs. 7,8,10,16,19.  A saber este principio nos protege del orgullo.  No puede fabricar el amor por sí mismo. Hay que pedir a Dios que nos ayude amar uno a otro; pero el carácter del serhumano es amar a sí mismo antes de amar a los otros.  Si quiere aprender cómo es amar a los otros, pida a Dios que Él le dé un corazón de amor.

  • Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. – vs. 7,16.  La evidencia del carácter de Dios en usted es la acción de amar a otros sin cesar.
  • El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. – vs. 8.
  • El amor es como Jesucristo que sacrificó su propia vida por nosotros. – vs. 9,10.

 

Principio #3Como Dios nos ama, así es como debemos amar el uno al otro. – vs. 11.

Filipenses 2:1-11 nos encontramos con una descripción tremenda del amor sacrificio que Jesucristo demostró y sigue demostrando por nosotros.  Jesucristo estaba enfocándose en nosotros, negando a sí mismo para que pudiéramos experimentar el amor de Dios.

  • Si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor se hace realidad en nosotros – vs. 12,16
  • No podemos amar a Dios y odiar a nuestro hermano.No se puede cesar lacamaradería con otro creyente por no caerse bien él a usted, ni siquiera si él o ella le trata a usted injustamente.  La única manera por la cual puede cesar esta camaradería con otro creyente es si aquello creyente está viviendo deliberadamente en el pecado.  Si cesas la camaradería, desafía los mandamientos encontrados en I Corintios 15:5 y Salmo 130:3, los cuales dicen que el amor no guarda rencor.
  • Amar a los otros no es una decisión opcional, es obligatorio si dice que ama a Dios – vs. 21.

 

Principio #4No hay miedo donde el amor existe. – vs. 18.  No es necesario que tengamos miedo de lo que la gente pensará de nosotros o como nos tratará. Solamente lo que tenemos que hacer es amar.  El mundo desesperadamente está buscando algo en que se puede creer.  Mientras que amamos uno al otro, demostramos el amor de Dios que tiene El para cada uno de nosotros.  Este acto de amor se guiará a la persona buscando a Dios, a quien aquella persona se necesita más que nadie.  Dios es amor y esta es la razón que el amor es lo más importante de la fe, la esperanza y el amor.
Inspiración

El amor de los cristianos se conecta al amor de Dios con la acción de amar a su vecino.  No puede cesar amando a su vecino, a su hermano, o a cualquier otra persona y seguir amando a Dios.  Pide a Dios que pueda experimentar el amor de Dios en su vida hoy y demostrarlo a las personas en su vida.  No sea desanimado, porque Dios no cesará amándole.  Vaya, por eso, amando el uno al otro por medio del amor que Dios se le ha dado.

 

©2005 Daniel York ARRReveration es el ministerio devocional de cada semana de First Cause. Si quisiera recibir las devociones, haga clic al botón arriba “recibir.” Será libre de reproducir y distribuir las devociones como quisiera con tal de que incluya esta noticia de los derechos de copyright.

 

Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios.Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.