¿Qué haríamos nosotros?

Los gaditas y rubenitas fueron dos tribus de Israel que decidieron establecerse en las tierras de Jazer y Galaad que acababan de conquistar en lugar de cruzar el río Jordán. Moisés tomó su decisión como una que desanimaría a las otras tribus de cruzar el Jordán. La nación ya había sufrido cuarenta años de penurias vagando en el desierto por haberse rehusado a entrar en la Tierra Prometida la primera vez. Así que el líder de Dios tuvo palabras muy fuertes para ellos.

Si ustedes se niegan a seguir al Señor, él volverá a dejar en el desierto a todo este pueblo, y ustedes serán la causa de su destrucción… Pero si se niegan, [a cruzar el río para ayudar a las otras tribus a conquistar Canaán] estarán pecando contra el Señor. Y pueden estar seguros de que no escaparán de su pecado.” (Núm. 32: 15,23). A continuación lee como dos tribus eligieron seguir sus sueños en un momento crucial en la historia de Israel.

Meditación

Números 32: 31, 32- Los gaditas y los rubenitas respondieron: —Tus siervos harán lo que el Señor ha mandado. Tal como él lo quiere, cruzaremos armados delante del Señor a la tierra de Canaán. Pero nuestra heredad estará de este lado del Jordán.

Este pasaje busca animarnos por varias razones. Primero, en ningún momento Dios sugirió que Israel podía establecerse en algún punto fuera de Canaán, hacia donde Él los estaba guiando. Sin embargo, cuando dos tribus vieron el potencial del lugar donde estaban, Dios sancionó/consintió/aprobó su sueño. Ellos no se estaban rebelando, simplemente se estaban contentando con lo que tenían enfrente. Muy frecuentemente, las personas ven a Dios como alguien inflexible e indiferente con sus intereses.

Segundo, noten cuán enfocados estaban los gaditas y rubenitas en obedecer a Dios. Ellos harían exactamente lo que Moisés les pidiera y cruzarían el Jordán para pelear por sus compatriotas. Desde una perspectiva militar, esto le dio a Moisés una ventaja táctica. Contaba con una fuerza de hombres sin carga familiar ni posesiones a cuestas, enfocados únicamente en ganar batallas con el incentivo de que cuando su trabajo estuviera completo regresarían a sus seres queridos y a su zona de seguridad.

¿Cuán frecuentemente encontramos excusas para no hacer lo que Dios quiere? Con frecuencia los seguidores de Jesús se resisten a la guía del Espíritu Santo para obedecer la voluntad de Dios. La prueba de esto es una iglesia anémica. Cuánto mejor sería si pudiéramos decir, “¡Haremos lo que el Señor ha dicho!” Obedecer es mejor que buscar excusas y hacer las cosas a nuestra manera lo cual trae problemas. Obedecer es mejor que argumentar con Dios y quejarse lo cual desmoraliza a los que escuchan. Obedecer nos coloca en el centro exacto de Su voluntad y el resultado es ¡bendición!

“¿Qué haríamos nosotros?”-estas tres palabras manifiestan un intento colectivo, propósito, resolución y compromiso. Encuentra un grupo de creyentes de este tipo y verás lo que Dios hará.

 

Inspiración

La obediencia no es una fórmula; sino la actitud de la persona que mira a Dios y dice, “Quiero seguirte. Haré como Tu digas, porque Te amo y quiero, por sobre todas las cosas, agradarte.”-Margaret Thatcher en The Freedom of Obedience (La Libertad de la Obediencia)

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

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