Aceptando el otoño (Fawn Stephens)

MEDITACIÓN EN JOEL 2:23

Joel 2:23—Alégrense, hijos de Sión, regocíjense en el Señor su Dios, que a su tiempo les dará las lluvias de otoño. Les enviará la lluvia, la de otoño y la de primavera, como en tiempos pasados.

Otra vez es ese tiempo. La temporada-de-entre-temporadas, los días en la conjunción del verano con el otoño. No es ni lo uno ni lo otro, pero tiene de ambos. El clima empieza a cambiar, y por primera vez en mi vida yo estoy esperando los ‘colores del otoño’ al norte de Nueva York. La luz solar luce un poco diferente, más dorada, y cada cierto tiempo la brisa lleva consigo una nueva sensación; fresca y con olor a tierra. Sin embargo, los días aún son lo suficientemente cálidos como para usar polos. Los niños están de regreso en las escuelas (¡yo también!) pero cuando regresan a casa, se ponen shorts y corren a los columpios para disfrutar los que parecieran ser los últimos minutos de un verano que se desvanece.

El otro día le dije a mi esposo que ya van varios años que tengo “problemas” con la estación de otoño.

“¿Problemas?” me respondió. “¿Cómo cuáles?”

Le dije que siempre siento que estoy en desventaja, o que me he perdido (o estoy perdiendo) momentos preciosos; como si el tiempo se pasara muy rápido. Mis pensamientos me dicen que no he hecho un buen trabajo en crear recuerdos memorables en la vida de mi familia, y sin esos recuerdos, es como si el tiempo de alguna manera careciese de valor. Durante el verano las cosas son simplemente más despreocupadas; las alegrías de la vida se dan más fácilmente, sin las preocupaciones del tiempo. El otoño trae consigo recordatorios visuales de que la ‘despreocupación’ está finalizando. Las hojas cayendo junto a las noches frías y los horarios de clases son crueles recordatorios de que la vida tiene temporadas con menos espacio para una vida lánguida. Es mejor adaptarse.

Analizar esto me hace pensar en otro tipo de problemas, como el de la caída humana, la caída de la perfección—por despreocupados. Este otoño me recuerda cuando todo lo que apesta en esta vida aparece, mi pecado, junto a la condenación que lo acompaña – sentirse inadecuado, abrumado, detrás, y no lo suficientemente bueno.

De alguna manera estos dos “problemas” estás conectados en mi cabeza.

La mayor distracción que tengo es no sentirme lo suficientemente buena. Quizás tú también. Cada día, mis ojos se enfocan en mí misma. No de la manera “miren que grandiosa soy”, ni siquiera con el “debo tener esto para ser feliz” sino tratando de obtener aprobación – tu aprobación, mi aprobación, y por sobre todo, la aprobación de Dios. Así que, en lugar de ser capaz de apreciar la belleza de la hermosa temporada a mí alrededor, estoy deseando que no venga, para que no me recuerde mis imperfecciones, mis fallas. En lugar de recordar que la gracia de Dios me cubre totalmente y que soy completa y hermosa para Él, estoy deseando poder ser una mejor cristiana para no recordar lo que me falta.

La única manera de que el (problema) no me abrume con la idea de que no soy suficiente es aceptando el otoño. Mirarlo tal como es – una estación que nos recuerda que aún en la muerte, Él trae belleza. Descansando en la idea de que ya tengo la aprobación de Dios, puedo dejar de intentar que sucedan cosas, y disfrutar lo que ya está aquí. Sabiendo que lo mejor está aún por venir, hoy, voy a ver las hojas caer y le daré gracias a Dios por Su plan de redención. Le voy a agradecer porque de alguna manera trae vida de la muerte. Tal y como asoma la vida justo detrás de las hojas muertas que van cayendo.

Deja de desear ser suficiente. Si conoces a Su Hijo, Jesús, en Sus ojos, tú ya lo eres.

INSPIRACIÓN DE GRAHAM COOKE

La gracia es esa presencia poderosa de Dios que te permite ser lo que Él ve cuando te mira.-Graham Cooke

 

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