Cegado por lo obvio

MEDITACIÓN EN 2 REYES 4:43

2 Reyes 4:43—¿Cómo voy a alimentar a cien personas con esto? —replicó el criado. Pero Eliseo insistió: —Dale de comer a la gente, pues así dice el Señor: “Comerán y habrá de sobra.”

Mateo 14:17—“Ellos objetaron:—No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados.

Hay tres historias en la Biblia donde el profeta Eliseo y el Hijo de Dios, Jesús, alimentan a una multitud de personas con solo un poco de comida. Sin embargo después de que los discípulos observaran a Jesús alimentar a 5,000 hombres, sin contar a las mujeres y niños, usando solo unas pequeñas porciones, fallaron al comprender Su poder. Poco tiempo después (Mat. 15:32-37), en una montaña cerca al Mar de Galilea, Jesús les pidió que alimentaran a 4,000 hombres, además de las mujeres y niños. Los doce hombres concluyeron que no había forma de hallar pan para tantas personas en ese lugar tan despoblado. Jesús tomó sus siete panes y unos pocos pescaditos y alimentó a todos con un excedente de siete cestos ¡llenos de pedazos que sobraron!

Leemos en Hebreos, “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). Muchas veces perdemos nuestra esperanza debido a lo que tenemos en la mano. Vemos los panes y olvidamos a quien creó el trigo. Dios nos pide que avancemos y calculamos el costo basados en lo que tenemos en nuestra cuenta bancaria en vez de confiar en Él por lo que no hay. Un jefe es cruel y su maldad nos nubla para no ver la bondad de Dios. Así que hacemos nada con lo que tenemos y retenemos lo que deberíamos dejar ir. Lo que tenemos se interpone en lo que necesitamos. Creo que la mayor amenaza a la fe es lo obvio.

Pedro dejó la barca cuando tenía puestos sus ojos en Jesús. Cuando éstos se posaron en el agua, se hundió. Confiar en lo que somos capaces de hacer no desarrolla nuestra fe. La fe cree que Dios puede liberar cuando lo obvio se empecina en diferir. Nuestro problema es que pensamos que comprendemos de física y medimos a Dios de esa manera. Dios no puede ser medido. Si quieres tener fe, deja de confiar en lo evidente. Nunca digas, “Solo tenemos…” hacerlo es limitar a Aquel que no tiene límites.

INSPIRACIÓN DE JOSEPH ALDRICH

No probamos los recursos de Dios hasta que intentamos lo imposible.—Joseph Aldrich en Gentle Persuasion (Persuasión Gentil).

 

©2014 Daniel York  ARR. Reveracción es el devocional semanal de First Cause. Si quieres recibir estos devocionales envía tu nombre y correo electrónico a dan@firstcause.org y pide ser incluido en la lista de distribución. Permiso para copiar este devocional ilimitadamente sin alterar el texto o beneficiarse económicamente con la única condición de incluir este permiso.

 

Eclesiastés 12:10 – El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad. (NTV)

Él ve tus lágrimas

La esposa de Mike lo dejó. Ella estaba teniendo una aventura y no deseaba seguir casada. Su extraño comportamiento remeció los cimientos más profundos de la vida de Mike y de sus tres hijos. Sin embargo, a pesar del intenso dolor de la traición, las muchas horas de búsqueda en su alma y el desafío de mantener a su familia unida, ahora años más adelante, podía ver su crecimiento. Él dirige su compañía con una pasión profunda y gran compasión. Su caminar con Dios es intenso—el santo, no-tengo-suficiente-de-la-llama-de-Jesús puede derretir al más duro escéptico.

Por teléfono, Mike me comentó como en las últimas cinco semanas Dios había colocado en su vida a nueve hombres cuyas esposas los habían abandonado—todas por una aventura. Es cierto que él no se hubiera ofrecido a ser Job para alcanzar a otros Jobs pero ¿no es sorprendente cómo Dios nos toma en nuestro quebranto y nos usa para Su propia gloria y propósito para consolar a aquellos que necesitan consuelo?

MEDITACIÓN EN 2 REYES 20:5, 6

2 Reyes 20:5—“Regresa y dile a Ezequías, gobernante de mi pueblo, que así dice el Señor, Dios de tu antepasado David: He escuchado tu oración y he visto tus lágrimas. Voy a sanarte, y en tres días podrás subir al templo del Señor. Voy a darte quince años más de vida. Y a ti y a esta ciudad los libraré de caer en manos del rey de Asiria. Yo defenderé esta ciudad por mi causa y por consideración a David mi siervo.”

Ezequías no estaba listo para morir. Lloró tanto que conmovió a Dios en los cielos y envió a Isaías, quien recientemente le había dicho al rey que ponga su casa en orden porque su tiempo se había terminado, ahora estaba de regreso para pronunciar las palabras en la meditación de arriba. Sabemos que Ezequiel cometió 2 graves errores en los 15 años de vida alargada (lee 20:12-21:6), pero también hizo cosas muy buenas—librando a la tierra de ídolos y sirviendo fielmente al Señor.

Dios escucha nuestras oraciones. Recientemente hablé con un ex SEAL de la marina y muy buen amigo. Él me confió dos años antes que virtualmente cada noche tenía pesadillas, parte del Estrés Postraumático (EPT) que enfrentaba por los intensos tiempos de guerra que vivió. Me preguntó si yo recordaba haber puesto mis manos sobre él y orado por su sanidad. Yo si lo recordaba y me llené de gozo por lo que dijo después: desde aquella oración no había vuelto a tener pesadillas.

Dios ve tus lágrimas. Él conoce la altura, profundidad y amplitud de tu dolor. Y en Su propio tiempo y manera Él te va a sanar. Es así que surgen tres preguntas: ¿Qué aprenderás de tu dolor? ¿Serás como Mike y pasarás de la derrota a la victoria y profundizarás en el amor de Dios? ¿Dejarás que el Señor cambie tu pérdida en ganancia y serás para Él un canal de su bondad y sabiduría?

El mundo está lleno de lágrimas. Nuestro Dios está lleno de compasión. Nunca permitas que el dolor que gime dentro de ti ahogue el susurro de Su voz diciéndote—te amo. Yo entiendo por lo que estás pasando. Hay un gozo por ganar y está en ti el tomarlo.

PENSAMIENTO INSPIRACIONAL DE JERRY BRIDGES

Si creemos que Dios está soberanamente en control de todas las circunstancias de nuestras vidas, entonces nuestro dolor es algo que Él nos ha dado tanto como nuestro tiempo o talentos o tesoros. Él nos ha confiado el dolor como mayordomos para usarlo para Su gloria.—Jerry Bridges en El Gozo de Temer a Dios.

 

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