Castigo

Meditación

Lamentaciones 3:39-¿Por qué habría de quejarse en vida quien es castigado por sus pecados?

Uno de los aspectos de liderazgo que encuentro más difícil, es tomar acción disciplinaria en contra de los empleados por comportamiento inmoral, ilegal o anti ético. Y no sería tan difícil si las personas fueran honestas y simplemente confesaran su mal accionar. Sin embargo eso se da muy ocasionalmente. Toma demasiado tiempo y es un desgaste emocional separar la verdad de la ficción.

 

Seve tenía más de 20 años de experiencia militar. Muy neciamente se emborrachó y manejó con su pequeña hija en el auto. Cuando lo detuvieron, no sólo se negó a aceptar soplar en el alcoholímetro sino que trató de huir del lugar, poniendo a su pequeña en mayor peligro. Basado en evidencia clara e informes de arresto, le envié una carta de reprimenda de la oficina general. Parte de la decisión que debía tomar al administrar la carta era si debía colocarla en el archivo permanente o temporal del soldado. Lo primero implicaba el final de su carrera.

 

Cuando recibí la petición de Seve de no colocar la reprimenda en su archivo oficial, él hizo lo que muchos otros transgresores hacen. Primero, trató de desviar mi atención de la transgresión. Incluyó documentos que indicaban que estaba bajo prescripción médica lo cual desencadenó un comportamiento errático. Ignoró los testimonios dados por los oficiales que lo arrestaron y de los transeúntes. Segundo, mintió. Declaró que estaba completamente sobrio cuando tomó las acciones que tomó para escapar del arresto. Irónicamente, esto negaba su primer argumento. Tercero, argumentó que su carrera y servicios honorables ameritaban una justificada compasión. Lo cual respaldó con cartas de felicitación de doctores y consejeros por su asistencia fiel a sesiones de terapia en grupo.

 

Un pasado honroso nunca justifica un presente deshonroso. Raramente he recibido informes de arresto de soldados con historiales limpios. Los problemas no aparecen de repente, tienen raíces y tentáculos que, cuando se jalan, exponen fisuras de carácter y patrones de falta de juicio. Si hay humo busca fuego y si hay fuego busca diversidad de combustibles. Alrededor de la rabia contenida de Seve, había una ex esposa maltratada y una colección de muchas botellas.

 

Una persona culpable que se queja del castigo es como aquel que se expone al sol, sin protección, y se queja de las quemaduras. Si uno no admite su mal proceder y asume la responsabilidad, las ofensas continuarán. Quejarse es culpar a otro, es una actitud infantil y una señal de una mente envuelta en egoísmo. Desafortunadamente, cuando los líderes temen el castigo por sus ofensas, o buscan misericordia para justificarse, es más probable que se produzcan más infracciones por un comportamiento necio.

 

Dios es un promotor justo de acciones correctivas. Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido.” (Prov. 3:11-12). La moraleja de la historia es, si rechazamos la instrucción y fallamos, confiesa, acepta la corrección y ¡madura sin quejarte!

 

Inspiración

Nunca sabremos, a este lado del cielo, cuántas veces la mano disciplinaria de Dios nos ha salvado de la ruina final y de la pérdida eterna.-J. Oswald Sanders en The Pursuit of the Holy

 

 

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Eclesiastés 12:10 – El Maestro se esmeró por encontrar las palabras correctas para expresar las verdades con claridad. (NTV)