Caer en desgracia

No sé cómo comenzó. Tal vez en una conversación con Dios la idea llegó a la familia de Adán. En Génesis 1-3 no habla de las ofrendas. Sin embargo, Caín le trajo al Señor algunas frutas. Su hermano Abel le presentó de lo más gordo de sus ovejas. “Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Génesis 4:4b). Caín se enojó. Su rostro reveló su actitud. Dios le preguntó la razón que estaba enojado y por eso le dio algun consejo muy profundo.

Meditación

Génesis 4:7—Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

Muchos cristianos preguntan la razón que Dios parece lejos de ellos. Le prometen lealtad pero les parece que sus bendiciones siempre caen a otros. El resentimiento aumenta. Caín le trajo una ofrenda a Dios.  Hmmm—esto parece algo bueno. Entonces, ¿por qué no lo aceptó Dios? Por lo visto algo no le cayó bien. Tal vez la fruta que dio no era la mejor o tal vez la dio sin mucho esfuerzo. No le agradó a Dios con sus acciones ni con su actitud. Al contrario, la ofrenda de su hermano requirió preparación y sacrificio. Abel le dio lo mejor que pudo.

¿Es posible que no adgrademos a Dios porque las ofrendas no son las mejores? ¿Le damos nuestro tiempo y nuestros recursos sólo cuando nos conviene hacerlo y con mala actitud? ¿Sólo pensamos en nosotros mismos? No ganamos el favor de Dios por no pecar. Es posible vivir bajo la ley y no tener hambre para Dios. Es posible dar y tener un corazón duro. Es posible ser cristiano en nombre sin tener un corazón para Cristo. Si nuestros motivos son falsos ¿por qué nos sorprende que no tenemos el favor de Dios? Caín no podía encontrar una relación satisfactoria con el Padre. Dejó que la amargura y un espíritu celoso le llevaran a matar y mentir. Todo comenzó con una ofrenda inferior.

El apóstol Pablo escribió, “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Romanos 12:1). ¿Deseas el favor de Dios? Entonces dale tu corazón. Suelta lo conveniente y abraza la cruz. Encontrarás el amor esperándote fuera de la tumba vacía. El que dio a si mismo por ti, dio todo lo que pudo—algo para pensar . . . en reveración.

Inspiración

Lo que tomo a mal revela quién me gobierna.—Oswald Chambers en Disciples Indeed

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Salmos 40:3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, y confiarán en Jehová.